22 oct 2020

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Más allá de la enfermedad

Efectos colaterales

CONTE

Efectos colaterales

Pere Puigdomènech

Se están dando pasos atrás en temas como la erradicación de enfermedades o la reducción de la pobreza y es muy posible que sus efectos sean aún más mortíferos que los que causa el virus

La crisis que padecemos actualmente nos está dejando un trágico balance de personas que han muerto y que ya se acerca al millón en todo el mundo. Para evitar que los números alcanzados fueran más grandes de lo que han sido, en muchos países se han estado tomando medidas tan severas como las que sufrimos esta primavera. Nos estamos dando cuenta de que se están produciendo otros efectos colaterales que en algún momento tendremos que analizar en profundidad. Unos de ellos son la aceleración de tendencias que ya existían, mientras que otros al contrario han parado acciones que iban dirigidas a resolver algunos de nuestros problemas globales. Estos días se celebra en Nueva York la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se han presentado informes sobre los efectos globales más allá de los que produce la enfermedad.

Cuando la epidemia de covid-19 se presentó en nuestro país, la magnitud de la emergencia sanitaria hizo que se tomaran medidas extremas de confinamiento que, en la ausencia de tratamientos o vacunas, son las únicas eficaces y así fue. Pero por un lado estas medidas no se pueden prolongar indefinidamente si no se quiere destruir el entramado social y económico de la sociedad y por otro lado tienen efectos sobre la salud que no son despreciables. La falta de ejercicio crea problemas a mucha gente, se tuvieron que parar operaciones, revisiones y otros actos médicos que cuanto más tiempo pasa más consecuencias tienen sobre la salud de la gente. Cuando dentro de un tiempo cuantifiquemos de forma precisa cómo nos ha afectado la pandemia, tendremos que añadir todos estos efectos a los que el virus ha producido de forma directa.

Otros efectos son los que está produciendo sobre la forma en que nos hemos acostumbrado a vivir y que pueden persistir en el futuro inmediato. Algunos de ellos ya estaban en marcha. Por ejemplo, ya existía la conciencia de que desplazamientos para reuniones profesionales que se estaban haciendo eran superfluos. Los medios digitales de reunión han demostrado ser eficientes y muy probablemente se quedarán entre nosotros. Nos ahorramos de esta manera el gasto de energía y la contaminación que producen. Este modo de pensar es posible que se extienda a ciertas formas de turismo que también estaban siendo discutidas. Ya se están viendo los efectos que la actual situación tiene sobre los transportes aéreos. También ha habido una tendencia a utilizar productos de proximidad y parece haberse acelerado la relocalización de la producción de una gran variedad de manufacturas. Es posible que los cambios sean profundos en todos estos sectores.

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Otros efectos de la pandemia parecen pasos atrás. Con el confinamiento hemos usado más la red para que nos lleven productos a casa y su empaquetamiento difícilmente puede prescindir de plásticos. Hemos visto como embalajes y artículos de plástico de un solo uso han proliferado de forma extraordinaria cuando parecía que estábamos evitando de usarlos. Y los productos nos llegan con vehículos que llenan nuestras calles de humo y ruido. Sin duda la pérdida de trabajo y de ingresos para mucha gente está creando graves problemas. Familias enteras tienen problemas para disponer de una buena vivienda o para acceder a una alimentación suficiente. Los efectos a nivel global son también muy preocupantes.

Informes relacionados con estos efectos han sido elaborados por la revista médica 'The Lancet' o la Fundación Bill y Melinda Gates y han sido enviados a la actual reunión de la Asamblea de las Naciones Unidas. Los documentos hacen una revisión de cómo han reaccionado los diferentes países. Curiosamente parecería que algunos países menos desarrollados de Asia y África han salido mejor parados que países más ricos de Europa y América. También miden cuáles son los efectos que la pandemia está teniendo sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible aprobados por las Naciones Unidas el año 2015 y que iban en la buena dirección hasta la llegada del nuevo virus. Los indicadores demuestran que actualmente se están dando pasos atrás en temas como la erradicación de ciertas enfermedades o la reducción de la pobreza y es muy posible que sus efectos sobre la salud sean aún más mortíferos que los que causa el virus en sí mismo. El origen del covid-19 se produjo en China y por efecto de la sociedad global en que vivimos se extendió a todo el mundo. En cada país por su propia estructura social ha tenido efectos diferentes, pero la necesidad de actuar globalmente para prevenir otras emergencias y para reaccionar rápidamente y evitar sus efectos, es un mensaje que las Naciones Unidas deberían escuchar.