27 oct 2020

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Editorial

Entre la oficina y el teletrabajo

Es urgente sentar las bases legales del trabajo en casa y contribuir así a un avance económico equilibrado del país, y no a una mayor precarización del mercado laboral

El Periódico

Una mujer teletrabaja desde su casa durante el estado de alarma.

Una mujer teletrabaja desde su casa durante el estado de alarma. / EFE / ENRIC FONTCUBERTA

Hoy finaliza el plazo en el que el Gobierno ha considerado el teletrabajo como modalidad preferente allá donde era posible. El retorno de los trabajadores a las oficinas forma parte de la recuperación progresiva de los espacios que la pandemia dejó vacíos, y que es positivo que se vuelvan a ocupar como síntoma de la salida de una situación excepcional y forzada. Un retorno que, obviamente, debe hacerse con todas las garantías de seguridad sanitaria para los trabajadores.

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No obstante, la experiencia del teletrabajo de estos meses ha cambiado definitivamente las maneras de trabajar. Probablemente se vaya a un modelo híbrido, que combine en muchas empresas el trabajo presencial y el telemático. Un punto al que se llega sin una ley que regule el trabajo desde casa. Mientras Gobierno y agentes sociales siguen negociando la norma, algunos oportunistas aprovechan el limbo legal para deslocalizar la producción y ofrecer empleo en condiciones degradantes. Es urgente sentar las bases legales del teletrabajo, que beneficie tanto a empresas como a empleados, y contribuir así a un avance económico sostenible y equilibrado del país, y no a una mayor precarización del mercado laboral.