27 oct 2020

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Editorial

Ante la llegada de la gripe

El principal objetivo de la campaña de vacunación de este otoño es evitar que se desborde la capacidad de reacción de los centros de asistencia primaria

El Periódico

La vacuna de la gripe.

La vacuna de la gripe. / JOAN CORTADELLAS

Llega el otoño y, con él, los periodos más fríos del año, la previsión de un aumento de los casos de gripe y, en consecuencia, la habitual campaña de vacunación, especialmente dirigida a los mayores de 65 años, al colectivo sanitario y a las personas más vulnerables, que este curso empezará probablemente en la segunda quincena de octubre. La novedad es que la gripe convivirá con el coronavirus, una circunstancia que no por prevista genera menos incertidumbre en el terreno científico, al tiempo que exige una previsión efectiva para reducir la carga asistencial, evitando así que se desborde la capacidad de reacción de los centros de asistencia primaria, hoy por hoy la franja más tensionada del sistema de salud. 

Según la experiencia recogida en los países del hemisferio sur, la utilización generalizada de mascarillas y la puesta en práctica de otras medidas profilácticas, como el lavado de manos, y preventivas, como la distancia social, han hecho disminuir notablemente el impacto de la gripe, puesto que las recomendaciones para luchar contra la extensión del SARS-CoV-2 son también efectivas para otros tipos de virus. Además, la información científica que a estas alturas se baraja parece demostrar que no existe la llamada 'coinfección', es decir, la posibilidad de que una persona se infecte a la vez de ambos virus.  

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En el caso de la gripe, la vacuna -que varía cada año en función de las previsiones de mutación, que es mucho más intensa que la que se da en el coronavirus, más estable- proporciona un tipo de inmunidad que las autoridades sanitarias incluso llegan a relacionar con una mayor protección frente a la gravedad del covid-19, negando la posibilidad, recogida por determinados estudios, de que la vacuna de la gripe pueda incidir en un mayor riesgo de infección por coronavirus. 

El objetivo de la campaña de vacunación de la gripe es, más que nunca, evitar el colapso asistencial. La Conselleria de Salut, con la distribución de un 18% más de vacunas, calcula llegar a una efectividad del 75% en los grupos vulnerables, con la idea de conseguir una extensión comunitaria de la prevención que disminuya el impacto de la enfermedad. La campaña prevé usar equipamientos municipales (‘casals d’avis’ o centros cívicos) como espacios alternativos para que no se produzcan acumulaciones en unos CAP que ya están al límite. La meta es que una vieja conocida como la gripe -que este mismo 2020 presentó en enero una tasa de incidencia cercana al umbral epidémico- no añada más tensión al ya de por sí complicado momento que vivimos.