23 oct 2020

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análisis

Koeman observa el Barça-Nàstic en el Estadi Johan Cruyff.

JORDI COTRINA

Todo recae en los hombros de Koeman

Antonio Bigatá

Ha caído todo sobre los hombros de Koeman. Absolutamente todo. Es otra gran imprevisión del actual Barça, aunque en este caso puede acabar saliéndole bien. La persona de Koeman encarna al barcelonismo con la misma intensidad que lo hizo en los minutos siguientes a su famoso gol de Wembley, aunque entonces repartía lógicamente su gloria con Cruyff, un entrenador estrella, con una directiva viva comprometida con la lucha por la primera Copa de Europa, con los socios agrupados en una piña, con la afición instalada en el modo incondicional, y con el resto de la plantilla vaciada en el esfuerzo de la intensidad, la calidad y la perseverancia hasta que entró en la portería de la Sampdoria (Pagliuca) aquel zambombazo...

Lo de ahora es radicamente diferente. Koeman vino para ser entrenador, un entrenador fuerte e importante tras la broma del técnico que lo que sabía era susurrarles  a las vacas. Pero quienes le acompañan en la actual hoja de ruta son un presidente tocado desde las cuatro esquinas, el mejor jugador del mundo, Messi, en condiciones completamente desconocidas de físico, moral y capacidad de adaptación a un esquema diferente al que él ha impuesto en los últimos años, y una plantilla de jugadores a la expectativa respecto a lo que vayan a hacer en las próximas semanas el holandés y el argentino. Complétenlo con una dirección deportiva que como es tradicional en el Barça no sabemos si es peor vendiendo que comprando, promocionando jóvenes de cantera o rebañando oportunidades dudosas del mercato.

Buenas espaldas

Bartomeu tras el maloliente Barçagate, el desprecio público que le ha propinado Messi, su error personal e intransferible con Setién y la actual acumulación de firmas para una moción de censura en contra suya (aunque todavía falten por determinarse cuántas son válidas y obtenidas con juego limpio), es quien ha dejado más solo en medio de un bosque oscuro y pavoroso a Koeman. Es quien le ha traspasado la representativad de las esencias nobles de la entidad, la no muy abundante ilusión de la masa social y las limitadas posibilidades de conseguir algo este año.

Pero tiene buenas espaldas y el barcelonista le considera suyo sin la menor discusión, en lo que es posiblemente el único hilo unitario que une a toda la familia. Koeman es además todo lo que tiene el barcelonismo frente a las chanzas madridistas, el Joker que podría acabar siendo milagroso para cerrar las satisfechas bocazas que tanto proliferan ahora.

La última prueba antes del inicio oficial de las competiciones, el previsible ensayo de la primera alineación del campeonato la tendrá el Barça esta tarde precisamente ante el único equipo que está institucionalmente más desorientado que él, un Elx que ha conseguido en el play off de Segunda un ascenso milagroso a Primera que era muy deseado pero no estaba previsto ni debidamente preparado.

Dos equipos inmaduros competirán por el Joan Gamper haciendo, como siempre ha sucedido con esta cita, las probaturas de la verdad. Koeman tiene mucho que enseñarnos ante el previsible planteamiento defensivo que encontrará delante. Sin grada (¡alivio para Bartomeu!) y con el regreso del anormal fútbol que nos complace tan poco.