20 oct 2020

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Peccata minuta

Artur Mas durante su rueda de prensa en el Palau Robert.

MANU MITRU

Gel hidroconvergente

Joan Ollé

A Artur Mas le pediría un esfuerzo añadido: si diseñó el virus, que colabore a encontrar la vacuna

Contemplando un diorama septembrino con muchos abuelos, padres e hijos sonrientemente abanderados por las calles que siempre serán suyas, el astutísimo y arturísimo Mas pensó lo mismo: “Todo esto mañana será mío”. Le resultó muy fácil sustituir las expresiones “tres por ciento” y “recortes sociales” por el anzuelo “In-de-pen-dèn-ci-a!". Y coló, vaya si coló. Luego, algún 'spin doctor' le recomendó emular a Charlton Heston dictando sus nuevos mandamientos al pueblo hebreo de Rahola desde lo más alto de alguno de nuestros Sinaís. Mas ya sabía de disfraces: en 2001 el fotógrafo Pedro Madueño le inmortalizó ataviado de Sant Jordi pisoteando a un simpático dragoncete de cartón piedra: no hizo más que imitar a Aznar, quien, en 1987, posó para Luis Magán travestido de bigotudo Cid Campeador. España los crea y la épica les junta. Recomiendo revisar dichas instantáneas por aquello de que una imagen vale mil palabras y la risa alarga la vida.
 
Otro retrato: el emocionado abrazo del oso sin madroño entre Sant Jordi mata la araña y el desaliñado pensador David Fernández: “Todo por la patria”. Pero las CUP son drásticas, asamblearias y goyescamente jupiterinas: los sucesores del filósofo se acordaron de que “patria” y “pasta” no riman, obligando a Mas a dar el famoso paso al lado, como en la yenka. Y aquí llega el 'momentum': ¿por qué el muy barcelonita Mas escoge a un melenudo alcalde territorial que se ve obligado a abandonar una feliz sobremesa familiar para irse cagando hostias a Can Fanga con la sonrisa escapándosele por el flequillo, pero con teatral gravedad, y aceptar a la de ya el regalo envenenado? Porque Mas no tiene ni un pelo de tonto.
 

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Un lunes del 2017 le vimos insultando con aires de capitán Haddock, marinero como él, a quien debía comparecer en la plaza de Sant Jaume pero ya estaba 'nord enllà' viendo jugar al Girona por la tele. Luego, un largo silencio sin fotos, o con Mas siempre en segundo plano, mudo y desdibujado.
 
Última noticia: él, con barbita de Xavier Graset, dándonos a entender que las epidemias patrióticas pueden ser más contagiosas de lo que calculó en su momento y ahora debemos protegernos de ellas con distancia de seguridad -cuánta más mejor, sin abrazos-, mascarillas y gel hidroconvergente. Mas está buscando una imposible imagen de equidistancia entre él y sí mismo. Le pediría un esfuerzo añadido: si diseñó el virus, que colabore a encontrar la vacuna.