26 oct 2020

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Islam en la educación pública

Alumnos del instituto Pla Marcell de Cardedeu.

ANNA MAS

A Dios rogando... y la izquierda aplaudiendo

Carmen Domingo

Años peleando para defender la escuela laica, pero han acabado por ganarnos la partida: si facilitamos el estudio del islam y que las niñas acudan a clase con el velo, nadie podrá negar la posibilidad de mantener las cruces en las aulas

Centrados en el inicio del curso, sumidos en las medidas asociadas al covid y las pautas sanitarias, desde el Departament d'Educació catalán parece que hay otras preocupaciones. O, al menos, que el 'conseller' Bargalló tiene tiempo y recursos para poner a trabajar a algunos funcionarios en la creación de un plan piloto para impartir religión islámica en centros públicos catalanes, preferentemente en 1º de primaria y 1º de ESO. Los encargados de impartir la asignatura serían profesores designados por la Comisión Islámica de España, no sabemos a qué rama del islam pertenecerán, lo que varía, muchísimo, las enseñanzas impartidas.

Años peleando para defender la escuela laica, para tratar suprimir del currículo la clase de religión... católica, creíamos que estábamos cercanos a lograrlo -partidos de izquierda mediante-, pero han acabado por ganarnos la partida: si facilitamos el estudio del islam y que las niñas acudan a clase con el velo, nadie podrá negar la posibilidad de mantener las cruces en las aulas. Mentira me parece que desde la izquierda se haya celebrado, de hecho ya hay profesores de islam en 13 autonomías y no se escuchan quejas.

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¿Dónde quedaron las reivindicaciones donde se recordaba que las religiones son doctrinas pensadas para defender intereses de etnias, clases y sexos? Doctrinas que, no olvidemos, reducen principalmente los derechos de las mujeres.

La paradoja es que al mismo tiempo que celebramos que en Afganistán se incluya por primera vez el nombre de las madres en el DNI; la izquierda catalana aplaude que nuestras niñas y niños asistan a una asignatura en la que se defiende que las mujeres son inferiores a los hombres, que la homosexualidad es pecado, que no se puede practicar sexo fuera del matrimonio, que solo existe un dios y que el resto de las religiones son mentira (estas dos últimas comunes a todas las religiones).

En pleno siglo XXI, para la Generalitat es más útil incluir fanatismos en el currículo escolar que promover el pensamiento crítico.