Dos miradas

Respirar de nuevo

Los populismos clamarán por blindar la burbuja, pero también podemos colectivizar la esperanza y aprender a respirar de nuevo

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Niños con mascarilla en un colegio de Navarra.

Niños con mascarilla en un colegio de Navarra. / EFE / JESUS DIGES

Hace meses que contenemos el aliento. En pleno confinamiento se convirtió en un gesto intuitivo, cuando topábamos con alguien en el pasillo del supermercado, cuando coincidíamos en la entrada y salida de la farmacia... Ahora lo hemos convertido en metáfora. Viajar en transporte público imaginándonos en una burbuja, anhelar que una pompa de protección acompañe a los hijos en la escuela. Vivir conteniendo el aliento. Soñar con una membrana que nos separe de la enfermedad y la muerte, esas palabras que habíamos confinado al ámbito privado. Se compartían otras cosas, otras preocupaciones y otras ilusiones. Desde la negrura del paro hasta la luz de la recuperación. Y los populismos, pura fluorescencia. Pero ahora, y aún cuesta asumirlo, compartimos el miedo. Un temor que son muchos.

Sí, contenemos el aliento ante el desastre. Vendrá el otoño y la nostalgia se multiplicará. También el dolor. En las respuestas políticas a ese sufrimiento nos jugamos la construcción del futuro. Los populismos clamarán por blindar la burbuja, pero también podemos colectivizar la esperanza y aprender a respirar de nuevo.