EL FUTURO DEL BARÇA (2)

Una mano firme y capaz

Desde hace años se ha ido permitiendo el desarrollo de un desorden a nivel institucional que se ha trasladado repetidamente al terreno de juego

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Pep Guardiola y Lionel Messi, en la gala del Balón de Oro en enero del 2012.

Pep Guardiola y Lionel Messi, en la gala del Balón de Oro en enero del 2012. / FRANCK FIFE (AFP)

La situación actual del FC Barcelona y el reto que supone enfrentarnos a un futuro incierto, nos obligan a una profunda reflexión. Lo primero que debemos hacer, si no queremos caer los mismos errores, es preguntarnos cuáles han sido los motivos que nos han llevado a este desconcierto. ¿Por qué, aun teniendo al, probablemente, mejor jugador de todos los tiempos, hemos dejado de tener un equipo comprometido y ganador?

A mi parecer, el mal viene gestándose desde hace tiempo, aunque, a veces, los magníficos resultados cosechados maquillaran la realidad. Se ha perseverado en una manera de hacer las cosas poco propias de una entidad de tal magnitud y categoría; sin duda, muy alejada de la profesionalidad y seriedad que hoy en día se requieren para gestionar un club deportivo que mueve cientos de millones cada año.

Esta incompetencia, que desde hace años ha ido permitiendo o incluso favoreciendo el desarrollo de un desorden a nivel institucional, se ha ido trasladando repetidamente al terreno de juego. Hace años padecimos ya la falta de compromiso de algunas de nuestras figuras. Por suerte, fue el momento en que el joven entrenador, Pep Guardiola, avalado por Johan Cruyff, y un equipo plagado de grandísimos jugadores, difíciles de repetir, nos salvaron de una debacle segura.

Un proyecto trabajado

Hoy estamos ante una situación parecida, si no peor, y necesitamos una mano firme y capaz que logre enderezar el rumbo, no solo del equipo sino de toda la entidad.

No está en mi ánimo ahondar en las heridas, ni tan siquiera buscar culpables o responsables, pero creo que es el momento de que los socios exijamos un cambio de dirección para recuperar el prestigio institucional perdido.

El reto al que nos vamos a enfrentar en los próximos años será complicado, tanto a nivel deportivo como económico e institucional.

Es por esto por lo que hace falta una persona con gran capacidad de gestión, conocedor de este nuevo mundo tecnológico y que sepa rodearse de un equipo de profesionales capaces de potenciar todas las áreas; un presidente que, consciente de la importancia del cargo que ocupa, esté también por imagen, a la altura de la entidad que representa. Un proyecto trabajado a lo largo del tiempo que pueda dar respuesta a la complejidad a la que nos enfrentamos.

Una de las marcas deportivas más importantes del mundo, necesita un equipo directivo que cree las condiciones necesarias para que todos los integrantes de las distintas plantillas trabajen a gusto y con una máxima motivación.

Ningún presidente puede asegurar títulos, ni tan siquiera los jugadores y cuerpo técnico pueden hacerlo. Pero tengo la convicción de que, si desde arriba se da ejemplo, no solo de pasión, sino también de seriedad y rigor, las probabilidades de éxito aumentarán de manera exponencial.

Necesitamos unos equipos comprometidos en todas las secciones que vuelvan a ilusionarnos y nos hagan sentir orgullosos de pertenecer a este club más allá de las victorias y los títulos que nos puedan proporcionar.

Yo creo que tenemos la obligación y suerte de estar capacitados para hacerlo.

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