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Después de ver 'Tenet'

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John David Washington y Robert Pattinson, en ’Tenet’

John David Washington y Robert Pattinson, en ’Tenet’

No aprendo. Después de ver 'Origen', en el 2010, e 'Interstellar', en el 2014, ya debería saber que las películas de Christopher Nolan son aún mejores si tomas apuntes. De nuevo tuve esta sensación el otro día, cuando por fin volví a una sala de cine para ver la famosa 'Tenet'. Esta vez el ritmo trepidante de aventura de James Bond me hacía morder la mascarilla con tensión, pero a la vez me distraía del trasfondo científico, sobre la entropía de los objetos y los viajes en el tiempo. Hablando de ello al salir del cine, la conversación sobre lo que habíamos entendido era tan apasionante como inútil. Un amigo que había hecho los deberes nos habló del legendario cuadrado Sator (SATOR-AREPO-TENET-OPERA-ROTAS) como clave de interpretación, y entonces se me escapó esa frase: lo habría explicado mejor con una serie de seis capítulos.

'Devs' y 'Upload' son dos series que juegan con el progreso y los límites de la ciencia para plantear futuros que ahora nos parecen imposibles

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No era un comentario inocente. De hecho, con su cine Nolan nos ha ayudado a entender mejor las ficciones que hablan de agujeros temporales y universos múltiples. Quizá por eso últimamente he disfrutado de dos series que juegan con el progreso y los límites de la ciencia para plantear futuros que ahora nos parecen imposibles, pero vete a saber. 'Devs', miniserie creada por Alex Garland y que se puede ver en HBO, se centra en un millonario de Silicon Valley que desarrolla un ordenador para mostrar la vida de cualquier persona en el pasado y el futuro. El juego de intrigas a menudo queda superado por la belleza de algunas imágenes imposibles y altamente poéticas, como la de una niña que hace miles de años miraba hipnotizada el fuego en una cueva.

Muy diferente, en un tono de comedia que se va volviendo más negra, 'Upload' -en Amazon Prime- se imagina un futuro en el que, cuando morimos, nuestra información cerebral y nuestra conciencia se pueden descargar en un ordenador. Así seguimos “viviendo” como si nada en un mundo virtual, donde los vivos nos pueden visitar pero también donde el capitalismo continúa marcando diferencias sociales. La fabulación está servida. Puede que a Nolan le parezcan propuestas de quincalla, pero ambas se ven con creciente interés y un poco de miedo por el futuro que nos espera -y no hay que tomar apuntes.

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