24 oct 2020

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Nuestro mundo es el mundo

Carles Puigdemont dice que ha retomado de manera incipiente el contacto con Oriol Junqueras. En la foto, el ’expresident’ en Bruselas, el pasado 23 de junio.

AFP / JOHN THYS / VÍDEO: ACN / SÍLVIA JARDÍ

Puigdemont y Mas-Colell

Joan Tapia

El mundo de la antigua CDC se debate entre la confrontación con España y tomar nota de lo sucedido tras el intento del 2017

Puigdemont y Andreu Mas-Colell nunca coincidieron. Mas-Colell, prestigioso economista que renunció a una brillante carrera en Harvard para enseñar en la Pompeu Fabra, fue el muy influyente 'conseller' de Economía de Artur Mas del 2011 al 2015. Carles Puigdemont era alcalde de Girona hasta que a principios de enero del 2016 Artur Mas le hizo candidato a 'molt honorable' para salvar así el veto de las CUP a su persona. Un pacto con las CUP ante el que Mas-Colell, y buena parte de CDC, eran alérgicos.

Ambos fueron seleccionados por Artur Mas, pero sus posiciones actuales están en las antípodas y muestran la confusión que rodeó aquella acelerada conversión de CDC al 'derecho a decidir' y a la independencia. Acabo de leer el largo e interesante dietario de Puigdemont -según la laboriosa reconstrucción de Xevi Xirgo, director de 'El Punt Avui'- desde su elección hasta la DUI del 27-O del 2017.

La gran determinación de Puigdemont

Lo que más impacta es su gran determinación. Su actitud, en el laberinto que condujo al 27-O, se resume en pocas frases. "He sido elegido con el encargo de lograr la independencia". "Si mi partido, el PDECat, o la coalición con ERC de Junts pel Sí, me dicen que ahora el objetivo es otro, ningún problema, me retiro porque no tengo ninguna ambición personal". "Pero si no me explicitan este cambio -no valen medias palabras o traiciones personales o partidistas- sigo adelante… hasta el final". Es claro, aunque no siempre coherente. Al final resulta que la culpa de la DUI fue de Rajoy que no dio suficientes garantías para que convocara elecciones.

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Puigdemont insiste, en su conferencia de Prada, en que no se puede esperar nada de España. La única política digna es la “confrontación inteligente” para ganar. ¿Cuándo? Y, ¿en qué consiste la confrontación? ¿En hacer alargar a Torra, que declaró al Govern agotado en enero, el calvario de un gobierno paralizado para que el Supremo lo destituya y demostrar que España no respeta a Catalunya? ¿En utilizar este paréntesis para que Torra destituya a Buch y a Duart, que optaron por  mantener el orden público cuando la sentencia del Supremo, y a Àngels Chacón, la 'consellera' de Empresa y posible candidata del PDECat? ¿En acusar a ERC de “tibia” por la mesa de diálogo?

El 'exconseller' de Economía
subraya que Europa nunca aceptará una división no pactada de
los estados

Puigdemont confunde lo que vota el 47% de los catalanes con la voluntad indiscutible de toda Catalunya y parece que su objetivo es que su partido gane las elecciones y luego se forme un Gobierno similar al actual (con menos fuerza de la derrotada ERC) que siga confrontando con España. La del PSOE o la del PP que son iguales. ¿Hasta? España acabará cediendo ante el desafío catalán, el coronavirus y la recesión.

Por el contrario, Mas-Colell, en un descarnado artículo en el 'Ara', no ve nada cerca la rendición de una España integrada en la UE. Cree que la independencia, o el referéndum de autodeterminación, son imposibles. España no lo aceptará y Europa la avalará siempre porque no acepta la división no pactada de los actuales estados. Se comprobó en el 2017 y volverse a estrellar contra la pared ('Ho tornarem a fer') sería estéril y contraproducente para Catalunya en un momento en que la crisis mundial reclama grandes consensos. De la mesa de negociación de ERC no cree que pueda salir el referéndum, pero sí resultados generales positivos.

Mas-Colell asistió en primera fila, antes del confinamiento, a la conferencia de Santi Vila. La hoja de ruta de Mas se ha fragmentado entre continuistas de la rebelión (verbal) desde la Generalitat y pragmáticos necesitados de cohesión (Mas-Colell, Santi Vila, el PDECat, el PNC). ¿Qué piensa Artur Mas?