24 oct 2020

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TIEMPOS DUROS PARA EL BARÇA

Josep María Bartomeu y Leo Messi, en la firma del contrato del 2017.

Una cosa es ser generoso y otra, tonto

Emilio Pérez de Rozas

“Donde lo ves, que parece un fiestero eterno, permanente juerguista, Neymar Júnior, que acaba de abandonar Nike para irse a Puma sin hacer ruido, sin que nadie se entere, en su contrato más importante, está arropado por un equipo de profesionales y más de una multinacional que sabe dirigir su destino hasta hacerle ganar casi 100 millones de euros al año y, sobre todo, sortear más de un fracaso deportivo. Sin embargo, Leo Messi, que hasta recurre para atacar o defenderse del Barça al mismo bufete de abogados que tiene el club, cuenta con su padre, su hermano y a algún ejecutivo más que le han metido en problemas y que, ya ves, han terminando enfrentándole al club de su vida por no haber sabido gestionar algo tan sencillo como decir ‘hasta aquí hemos llegado, ejecuto la clausula de escape y, si es necesario, explico los motivos’”.

Aquellos avisos de me voy 

Alguien que ha vivido, hasta hace apenas un año, con intensidad el día a día de la plantilla azulgrana, considera que, junto al desastre organizado por la junta (o juntas) de Josep María Bartomeu, el error estratégico de Messi ha sido descomunal. Ahora han hecho creer (vale, consideremos que ha sido así, que ya es mucho considerar), que Messi lleva meses enviando mensajitos a ‘Barto’ y a sus allegados de que se quería ir, de que se iba a ir. Perdón, ¿de qué estamos hablando? ¿de charlas en los aeropuertos “mira que me voy...mira que estoy harto...mira que ya me tienes cansado de tus mentiras"? ¿de amenazas, tipo “dejo la selección, no volveré a jugar con Argentina”, en los pasillos de un hotel? ¿Estamos hablando de eso?

El Barça, contrariamente a la opinión de muchos socios, ya no digo aficionados, tuvo la generosidad (mal entendida, según muchos abonados) de regalarle a Messi la posibilidad de irse gratis, cada 10 de junio, donde quisiera. ¡Ni siquiera añadieron a esa clausula algo tan lógico como “nunca a un club europeo, que fuese competencia directa del Barça”! Ni eso escribieron en esa clausula de escape libre, gratis. Pues, caballero, si tan harto estaba y la generosidad del Barça con usted fue tan inmensa (desproporcionada) ejecute la clausula y punto.

Reforzar a un rival europeo

Pero no lo hizo. ¿Por qué?, porque tal vez no creía que la cosa se iba a poner ¡por fin! tan seria. No creía que iban a destruir su micromundo en el vestuario, acabar con la dictadura de la tribu y oir, en boca de su entrenador, que “se acabaron los privilegios”. Como no creía que iba a ocurrir eso y se cree el amo, que no el líder, de pronto se le ocurre a la familia enviar el burofax fuera de plazo. Y ese adiós no era para volver a Rosario, jugar en China, Japón, EEUU o Qatar, no, no, es para irse al Manchester City y ganarle la Champions al Barça. Hombre….

Si Jorge Messi le hubiese comunicado al Barça (en serio, de verdad) antes del 10 de junio que su hijo quería cambiar de aires, hubiese metido en un tremendo lio a ‘Barto’ y al Barça. Pero, ahora, pasado el plazo de la huida gratis total, es normal que el Barça quiera que se cumpla el contrato. Generosos, sí; tontos, no. Y no estoy hablando, no, de cobrar 700 millones, estoy hablando de que el plazo para que Messi y sus consejeros decidiesen por ellos mismos, ya pasó. Y cometieron un error tan grande, que es normal que, sabiendo que está el City detrás, el club, no ‘Barto’, quiera vender cara su salida. O que se quede y cumpla el año de contrato que le queda.

El mejor, pero no un líder

Es el problema de ser el mejor futbolista de la historia, pero no un líder. El otro día leí un texto impecable de Santiago Ávila, profesor de Liderazgo del EAE Business School, en el que decía que Leo no es un líder. "Messi necesita estar rodeado de personas que le arropen con su determinación y ganas de victoria para que la magia de su juego se pueda expresar. ¿Qué se diría del mando de una unidad militar que, en pleno conflicto, se muestra apesadumbrado ante sus hombres sin ofrecerles el liderazgo que merecen, que necesitan para cumplir con su misión? Resulta muy clarificadora la imagen captada en el vestuario del Barcelona en el descanso de su partido contra el Bayern de Múnich: un jugador derrotado, ensimismado y sin coraje, que se mostraba incapaz de un gesto de pundonor, de rabia, por la situación que estaba atravesando el equipo. Messi es un grandísimo y finísimo jugador, seguramente como no ha habido otro igual, pero para liderar en lo colectivo, mejor pensar en Ronaldo, Maradona o Cruyff, pongamos por caso".

Y decía más, mucho más: “Cruyff cambió una mentalidad victimista y perdedora por una responsable y ganadora. Su legado ha muerto y vienen curvas que alimentarán de nuevo aquella antigua forma de enfrentar los problemas. El líder, por muchas razones que tenga, nunca abandona cuando las cosas se ponen feas”. Las cosas, en efecto, se han puesto tan feas (para todos) que resulta poco menos que imposible que un club poderoso como el City quiera chapotear en este barrizal legal, judicial y de incertidumbre para arrebatarle el mejor jugador del mundo al Barça, cuando Pep Guardiola esta harto de decir que él jamás haría algo así. Solo si Messi está limpio, libre, gratis, lo intentarían, lo contrario sería renegar de todo lo dicho (que, en el mundo del fútbol, no sería la primera vez que ocurre) y exponerse a que, dentro de unos meses, un juez diga que el precio de Messi es de 700 millones de euros, o 600, o 500, pero no el “gratis total” que pretende el jugador.

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Gracias a la absurda generosidad del Barça, los Messi perdieron esa posibilidad. Se les pasó el 10 de junio, los culés lo celebraron y, ahora, Leo lidera una guerra en los tribunales. Ni el City ni nadie quiere ese barro.