26 oct 2020

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DOS MIRADAS

El rey Juan Carlos en un acto militar en San Lorenzo del Escorial, en junio del 2014.

AP / DANIEL OCHOA DE OLZA

Legado real

Emma Riverola

El papel de Juan Carlos fue importante, pero negar el uso y abuso que ha hecho de la Corona es un flaco favor a la democracia

Más de 70 exministros y altos cargos del PP, el PSOE y UCD firmaron un manifiesto de apoyo a Juan Carlos I. Una defensa de su presunción de inocencia y una reivindicación de su legado. Alfonso Guerra, Celestino Corbacho, Pío Cabanillas, Esperanza Aguirre y Rodolfo Martín Villa son algunos de los firmantes.  

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La Transición se hizo como se pudo. No se curaron todas las heridas, pero se engendró una democracia. Y ese parto difícil convirtió a muchos de sus asistentes en fieros guardianes. El papel de Juan Carlos fue -o se convino que fue- importante, pero negar el uso y abuso que ha hecho de la Corona es un flaco favor a la democracia. La crítica no puede quedar solo en manos de quienes desprecian los logros de la Transición. Ahora también se necesita valentía para reconocer los déficits y conflictos de nuestra democracia. La Corona es uno de ellos. Juan Carlos I ha escogido una monarquía absolutista del golfo Pérsico para su exilio. Un país implicado en crímenes de guerra, donde la explotación está a la orden del día y las voces críticas son encarceladas y torturadas. Su elección degrada un poco más su legado.