ADIÓS A UN VISIONARIO

La historia de Hines con Barcelona

Tras el reciente fallecimiento del promotor inmobiliario, es justo poner en valor su aportación a la ciudad, como el proyecto de Diagonal Mar

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La historia de Hines con Barcelona (Diagonal Mar), por Trino.

La historia de Hines con Barcelona (Diagonal Mar), por Trino. / TRINO

Cuando Gerald Hines sobrevoló Barcelona en helicóptero en agosto de 1996 para analizar lo que luego fue Diagonal Mar, ya era uno de los promotores inmobiliarios más reconocidos a nivel internacional. Hoy parece una obviedad que el proyecto de Diagonal Mar sería un éxito, pero en aquel momento, el mismo Hines no dudó en calificarlo de "arriesgado". 

El proceso urbanístico, que se había iniciado en 1989, tuvo no pocos problemas y se dilató más de lo previsto. El proyecto quedó en el aire tras la suspensión de pagos de Kepro, la multinacional que en primera instancia optaba a llevar a cabo el desarrollo. Ninguna de las grandes promotoras del momento se atrevía a apostar; el proyecto requería invertir una cantidad inmensa de dinero y afrontar grandes incertidumbres. 

Diagonal Mar era un área industrial en la que malvivían varios vecinos, que aún recuerdan la suciedad imperante y lo mal que respiraban los días que tocaba limpiar los hornos de la fábrica Macosa, también conocida como Can Girona. La avenida Diagonal estaba discontinuada, no llegaba al mar y disponía de una sola acera, la de los números pares. 

Vivir, trabajar, comprar y divertirse 

Hines visualizó aquella zona degradada como un nuevo barrio a orillas del Mediterráneo. Proyectó varios bloques de viviendas, hoteles, oficinas, un centro comercial y un gran parque público. Vivir, trabajar, comprar y divertirse en un radio relativamente corto. Conceptos como "la ciudad multicéntrica" y la "ciudad de los 15 minutos", tan en boga actualmente, ya estaban en la cabeza de Hines cuando conceptualizó Diagonal Mar. 

En contra de los consejos de sus asesores, tomó la decisión de comprar aquellos suelos, y en solo tres semanas y pleno mes de agosto realizó una 'due diligence' de gran complejidad. Hines cambió el proyecto original de Kepro en dos aspectos que resultaron clave: incrementó la edificabilidad residencial en detrimento de las oficinas y reorganizó los volúmenes entorno al parque público, para que no se concentraran todos en primera línea de  mar. 

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Hines se enamoró de Barcelona y apostó fuerte por ella. Estableció su base de operaciones en el Hotel Arts y se involucró personalmente en aquel arriesgado proyecto, el más relevante que había llevado a cabo hasta el momento. Pasqual Maragall lo apoyó desde el primer momento y se comprometió a finalizar la Diagonal hasta el mar y a llevar transporte público a la zona. Maragall era consciente que todos los esfuerzos para rehabilitar el frente marítimo se habían concentrado en la Vila Olímpica, dejando olvidada la zona del Besòs. Hines fue su gran aliado para dignificarla. 

A medida que Diagonal Mar iba tomando forma, recibió no pocas críticas por su diseño "demasiado americano". Es cierto que los edificios tienen más altura de la habitual en Barcelona, pero también lo es que la mayoría de frentes marítimos urbanos -incluidos los europeos- tienen una altura significativa para aprovechar al máximo la valiosa visión del mar.

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Tras el reciente fallecimiento de Hines, es justo poner en valor su aportación a Barcelona. Tuvo la visión y asumió el riesgo de invertir a lo grande en nuestra ciudad. En colaboración con el ayuntamiento, perfiló una parte de Barcelona que estaba inconclusa y que requería de iniciativa privada para tirar adelante. No hay duda de que esta zona se habría acabado desarrollando de todos modos, pero es más que probable que los promotores locales hubieran tardado años (si no décadas) en tener la visión y hacer la apuesta. Gracias a Hines, Barcelona empezó a mirar al mar del área del Besòs varios años antes de lo previsto.