NÓMADAS Y VIAJANTES

Trump aún no está muerto

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El presidente de EEUU, Donald Trump, durante una comparecencia ante los medios.

El presidente de EEUU, Donald Trump, durante una comparecencia ante los medios. / SUSAN WALSH (AP)

Quedan menos de 11 semanas para el 3 de noviembre. Las encuestas, el clima político y la sensación general apuntan a que Donald Trump perderá las elecciones. La recién terminada Convención (virtual) del Partido Demócrata ha lanzado un mensaje poderoso: la democracia está en peligro en EEUU. No se trata de una exageración. El presidente se siente impune desde que superó el impeachment en febrero ayudado por un Partido Republicano capaz de abrazar cualquier teoría conspiratoria. La causa que activó el proceso legal de destitución -presionar a Ucrania para fabricar pruebas contra Joe Biden- parece hoy un juego de niños. No solo es el abuso continuado de poder, es el intento indisimulado de alterar el resultado de los comicios.

El lunes arranca la Convención republicana que entronizará a Trump y su discurso divisivo. Tras ella, dará comienzo una campaña electoral atípica, sin mítines masivos ni contacto directo con los votantes, solo debates, un espacio en el que el presidente se maneja a la perfección. Mal harían los demócratas en sentirse vencedores. Trump dispone de varios ases en la manga que podrían revertir la situación.

El principal es destruir el voto por correo, que será la vía elegida por millones de ciudadanos en un escenario pandémico. Desde su cuenta de Twitter asegura que es la vía elegida por la "izquierda radical" (léase, los demócratas) y China para robarle las elecciones. Este será su argumento para rechazar el resultado. Es una gota malaya que ha calado en su electorado.

El 66% de los votantes potenciales de Trump acudirá al colegio electoral el 3 de noviembre, un 21% ejercerá el voto anticipado y un 12% lo hará por correo, según una encuesta de la cadena de televisión CNN. Cada estado regula el voto anticipado que permite votar en persona días antes de la fecha oficial. En el mismo estudio, el 53% de los demócratas votará por correo, un 22% lo hará en el día de las elecciones y un 25% de manera anticipada.

Bloqueo del Servicio Postal

Trump utiliza el dinero público y sus nombramientos para bloquear el Servicio Postal de EEUU. En junio colocó al frente a Louis DeJoy, embarcado en una reestructuración que ha causado retrasos en las entregas. Los trabajadores advierten de que se pueden repetir en noviembre con las papeletas. El objetivo de Trump es que varios estados no puedan ofrecer resultados en varios días. Esto favorecería su estrategia de negar la validez de los comicios. El Postal Service sirve también para pagar a los veteranos y llevar medicinas a los ancianos.

En medio de una pandemia que ha matado a casi 175.000 estadounidenses y en previsión de que la segunda ola provoque confinamientos, el voto por correo es la opción segura. Varios estados tratan de favorecerla. Trump sostiene que esto prueba el fraude.

El segundo as es la violencia. El presidente trata de vincular el movimiento Black Lives Matter con lo ocurrido en Portland. Da igual que los choques callejeros fueran alimentados por el envío de agentes federales enmascarados a bordo de coches sin identificar. También trata de relacionar la reforma de la policía con un ataque a la ley y a la seguridad de los ciudadanos. La batalla se centra en el voto suburbano que puede decantar el resultado en los estados clave.

Las "mamás del fútbol"

Sus mensajes alarmistas sobre la seguridad de los barrios del extrarradio están dirigidos a las "mamás del fútbol". En las legislativas del 2018, los demócratas ganaron ese voto por un estrecho margen. Las mamás del fútbol, en su mayoría blancas y de clase media, son las que acompañan cada fin de semana a sus hijos que ejercen algún tipo de deporte.

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Barack Obama dejó unas cuantas píldoras en su discurso. Dijo que Trump no ha crecido en el cargo ni entendido su tarea de custodio de la democracia. "Después de casi cuatro años no ha mostrado interés por el trabajo, por la causa común o por ayudar a alguien que no sea él mismo o a sus amigos", dijo. Uno de ellos, Steve Bannon, tiene problemas con la justicia. Le acusan de fraude en la financiación de la construcción del muro con México. Biden habló de terminar con un periodo de oscuridad. Prometió elegir la esperanza sobre el miedo, los hechos y la ciencia sobre la ficción, la justicia sobre el privilegio.

En contra de Trump están la pandemia, sus mentiras y la movilización de los republicanos moderados en favor de Biden y Kamala Harris. Quedan menos de 11 semanas, en ellas nos jugamos nuestro futuro en una ruleta rusa (con perdón). Biden no es la solución, solo el primer paso para salir de esta pesadilla.