LECTURA VERANIEGA

Una novela palaciega

"Esto es un país perdido", dice un personaje de 'La de Bringas', y lo más aterrador es que Galdós escribió esta frase en 1884

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Una caricatura de Isabel II, durante cuyo reinado se desarrolla la novela ’La de Bringas’ de Benito Pérez Galdós.

Una caricatura de Isabel II, durante cuyo reinado se desarrolla la novela ’La de Bringas’ de Benito Pérez Galdós. / ARCHIVO

Estoy pasando un verano muy galdosiano. No leo a Benito Pérez Galdós porque estemos en el Año Galdós -aunque, sin duda, el mejor modo de celebrar a un escritor es leerle-; lo hago porque cada vez elijo mejor con quién me gusta pasar los veranos. Por eso recurro a los amigos que sé que no van a fallarme jamás. Galdós es uno de ellos. Abra su obra por donde la abra, sé que me traerá felicidad, sabiduría y reflexión. Y es lo bastante extensa para garantizar que tanto la lectura como la relectura tendrán el mismo sabor a descubrimiento de la primera vez. Hace tiempo que paso en esta compañía una parte de mis vacaciones.

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Ha querido la casualidad que mi lectura galdosiana de este verano sea una novela muy palaciega, llamada 'La de Bringas'. Su acción se sitúa en el palacio Real de Madrid durante el verano de 1868. Isabel II es en ella un personaje secundario y atribulado, ya que fue precisamente en septiembre de ese año cuando la revolución popular llamada 'La Gloriosa' expulsó a los Borbones de España. Alfonso XIII también se fue, tras la victoria republicana en las elecciones municipales de 1931, más o menos por voluntad propia. Digo yo que ya iría tocando una tercera vez, aunque solo sea por ser fieles a los vaivenes de la historia.

Los auténticos protagonistas de la novela de Galdós, sin embargo, son los miembros de la trasnochada oligarquía palaciega y una aristocracia rancia que goza de unos privilegios tan rancios como ellos. No tiene desperdicio un capítulo que narra cómo una señora marquesa, y otras como ella, se dedican a pasar de contrabando trapitos franceses por la frontera de Bayona gracias a los favores de un amigo que es familiar lejano de un guardia de aduanas. Y lo hace porque se creen en su derecho, del mismo modo que obtiene favores de la reina a cambio de apoyos políticos y que viaja de gorra en ferrocarril gracias a más corruptelas. En fin. Nada que no siga ocurriendo. Un personaje, tan crítico como el autor en estos asuntos, afirma: "Esto es un país perdido". Lo más aterrador es que Galdós escribió estas páginas en 1884.