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La voladura de un sistema

El Líbano está compuesto por 18 comunidades religiosas: cuatro musulmanas, doce cristianas, la drusa y la judía,18 dictaduras calzadas a la fuerza en un puzle

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Un de las zonas devastadas por las explosiones del pasado martes en Beirut.

Un de las zonas devastadas por las explosiones del pasado martes en Beirut. / AFP / JOSEPH EID

En Líbano se fusionan una historia trágica, los sospechosos regionales habituales y la querencia por las teorías conspiratorias. No ayudó que Donald Trump hablara al principio de ataque. Tras una guerra civil mal terminada (1975-1990), dos atentados en 1983 con camión bomba contra una base de marines de EEUU (241 muertos) y otra contra una base de paracaidistas franceses (58 muertos), numerosos asesinatos, como el del primer ministro Rafik Hariri, al que volaron con todo su convoy el 14 de febrero de 2005, y ataques y ocupaciones israelís, la primera idea para explicar lo ocurrido en el puerto de Beirut no es la del accidente.

La pregunta ¿a quién beneficia? tiene una respuesta sencilla: a Israel, que logra debilitar a su archienemigo Hezbolá sin necesidad de una guerra de resultado incierto. En contra de esta teoría, que apuntaría más a un acción encubierta del Mossad que a un misil, están la lógica y los precedentes. Israel nunca ha volado parte de una ciudad para lograr un objetivo. No es su estilo. La mano exterior sería una explicación muy conveniente para la clase política libanesa, una tapadera para su ineptitud criminal. Lo que ha volado por los aires no ha sido el puerto y cientos de casas, con un balance de muertos por determinar, lo que ha volado es el sistema.

Líbano está compuesto por 18 comunidades religiosas: cuatro musulmanas, doce cristianas, la  drusa y la judía. Son 18 dictaduras calzadas a la fuerza en un puzle. Lo que llamamos durante años “la Suiza de Oriente Próximo” es el producto de una mala descolonización francesa. Dejó atrás un sistema de reparto del poder basado en el censo de 1932, que nada tiene que ver con la realidad demográfica actual. La Constitución obliga a un presidente cristiano maronita, un primer ministro suní y a un presidente del Legislativo chií. El Parlamento está dividido en dos bloques: mitad cristianos; mitad, musulmanes. Es un escenario ingobernable.

Nepotismo e incompetencia

Los líderes carecen de una visión nacional, trabajan en beneficio de su clan y del suyo propio. Domina la corrupción, el nepotismo y la incompetencia. Los libaneses sufren cortes de luz y agua. La velocidad de internet es un suplicio. Nadie toma decisiones a la espera de que los problemas se resuelvan solos. Es lo que explica que 2.750 toneladas de nitrato de amonio permanecieran en el puerto de Beirut desde 2014.

Hezbolá es responsable de la zona, pero no de su gestión. La entidad que lo administra forma parte del mismo caos que domina el país. La autoridad portuaria había advertido por carta hasta cinco veces sobre la peligrosidad de la carga almacenada. La versión del accidente, que es la dominante, se basa en dos noticias: había fuegos artificiales almacenados cerca de los explosivos y trabajos de soldadura en el hangar.

El supremacista blanco estadounidense Timothy McVeigh empleó 2,4 toneladas del mismo explosivo para volar un edificio federal en Oklahoma. Mató a 168 personas. En el caso de Beirut, la explosión se sintió en Chipre, a 248 kilómetros. Hubo suerte de que la mitad de la onda expansiva se fuera por el mar, sino la devastación hubiese sido mayor.

La situación económica ya era desesperada antes de la explosión. El desempleo supera el 25%, el 45% de la población sobrevive por debajo del umbral de pobreza y la deuda exterior alcanza los 90.000 millones de dólares, un 170% del PIB. Líbano anunció en marzo que no podría pagar a sus acreedores por primera vez en su historia. La guerra de Siria, el Gran Hermano de Líbano y causante de muchos de sus males, ha terminado por destrozar su economía.

El país importa cuatro quintos de los que consume. Por el puerto de Beirut entraba el 60% de sus necesidades. No hay alternativas similares en Tiro ni en Sidón. En la explosión del martes se ha perdido el 85% de los cereales almacenados. Va a ser un invierno duro. El Gobierno calcula que su reconstrucción costará 15.000 millones de dólares. Hace unos días negociaba con el FMI un paquete de rescate de 10.000 millones para desactivar las protestas contra el Gobierno.

Protestas en las calles

Fueron la respuesta a las alzas de los impuestos del tabaco y la gasolina, y el intento de gravar los mensajes de wasap en octubre de 2019. Las manifestaciones pararon por el covid-19, pero ya estaban de nuevo en las calles desde abril. Ahora tienen un motivo más. Líbano necesita una revolución. ¿Quién la podría liderar si todos están en el mismo saco? No se salva ni Hezbolá.

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Líbano ocupa el puesto 137 de 180 en el índice de percepción de la corrupción de Tranparency International. Pese a su crisis ha sido generoso con sus vecinos, ha acogido a 1,5 millones de refugiados sirios, que equivalen a un 25%  de su población.

En 'Esto no es una película', el documental sobre Robert Fisk, el periodista británico se pregunta entre las ruinas fantasmales de Alepo dónde están los vivos. Poco después responde, “están en campamentos situados en Grecia y en los Balcanes, y están en el fondo del Mediterráneo”. En la historia común del odio, no existen los países inocentes.

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