EDITORIAL

Un adiós menos traumático de Nissan

El aplazamiento del cierre un año será una noticia realmente positiva si sirve para facilitar la atracción de iniciativas que tomen el relevo

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Varios trabajadores de Nissan celebran la ratificación del preacuerdo firmado con la compañía que atrasa el cierre de las plantas de Barcelona, este jueves en Montcada i Reixac.

Varios trabajadores de Nissan celebran la ratificación del preacuerdo firmado con la compañía que atrasa el cierre de las plantas de Barcelona, este jueves en Montcada i Reixac. / EFE / SUSANNA SÁEZ

La plantilla de Nissan ratificó este martes un acuerdo sobre el proceso de cierre de las plantas productivas en Catalunya casi por unanimidad. Tras unas difíciles negociaciones entre los sindicatos y la empresa, con la mediación de la Generalitat, el acuerdo fue saludado como positivo por la empresa, por los representantes de los trabajadores y por las organizaciones sindicales, que reivindicaron la vigencia de su papel en un panorama laboral tremendamente incierto y en el que la concertación será un imperativo para garantizar la supervivencia de muchos negocios, el mantenimiento de puestos de trabajo y, cuando no haya alternativa, la gestión de cierres de actividad con el mínimo coste social posible.

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El acuerdo recoge unas condiciones indemnizatorias bastante superiores a las que han tenido que asumir muchos trabajadores de sectores en crisis, como lo es del automóvil más allá de la decisión de Nissan de replegarse en Europa, y aplaza en un año el cierre definitivo de las plantas de la Zona Franca, Sant Andreu de la Barca y Montcada i Reixac, manteniendo la actividad productiva hasta ese momento y limitando las bajas durante este periodo transitorio a las voluntarias y prejubilaciones. El aterrizaje será más suave y el mayor impacto sobre el empleo se producirá no en lo más crudo de la crisis general de la economía sino cuando, se espera, quizá haya podido empezar su recuperación. Sin embargo, el elemento fundamental, con un impacto muy serio en el tejido industrial catalán y con unos perjuicios en miles de familias que dependen de las empresas suministradoras y subcontratadas que no se ven paliados por el acuerdo ahora firmado, se mantiene.

Nissan cerrará sus plantas, no el 2020 pero sí el 2021. Y la noticia que realmente suavizaría el traumático impacto de esta decisión empresarial sería que este aplazamiento ayude a que lleguen a buen término las propuestas de "reindustrialización". Tanto la empresa, que se ha comprometido a colaborar en este proceso, como todas las administraciones, deberán echar el resto para que tome el relevo una nueva actividad industrial. Y esta no puede venir de otro sitio que de la creación de un complejo iniciativa de diseño y producción de nuevas alternativas de movilidad sostenible.