18 sep 2020

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Análisis

 En la imagen Samuel teletrabaja desde su casa desde el inicio del estado de alarma por la Covid-19  , en la imagen junto a su hijo Oli .

DAVID CASTRO

Para no quemarse

Aline Masuda

El teletrabajo ha funcionado, pero debe regularse para que sea voluntario y se respeten los horarios y tiempos

Los resultados indican que el teletrabajo en tiempos de confinamiento funciona. Pero parecen necesarias medidas de conciliación, un protocolo para gestionar el tiempo personal y profesional. Esta es una de las conclusiones del reciente informe ‘Teletrabajo en tiempos de Covid’ realizado por EADA Business School.

La encuesta, hecha entre el 16 de abril y el 8 de mayo, recoge las impresiones de casi 600 profesionales, directivos y empleados de Catalunya, que lo han practicdo. Ha contado con la colaboración de los investigadores y estudiantes del MBA, Edgar Quero y Luciano Strucchi.

Se trataba de conocer cómo trabajaban las personas en un contexto inédito, el equilibrio entre vida personal y profesional, su nivel de satisfacción y qué futuro vislumbran a esta modalidad. La primera conclusión es que el teletrabajo ha supuesto un aumento de la jornada laboral para casi la mitad de los empleados. Pese a ello, a casi un 80% le gustaría seguir teletrabajando.

El trabajo intelectual y las reuniones por videoconferencia han ocupado la mayor parte del tiempo y para ello la gran mayoría de los encuestados considera que, en general, ha recibido el apoyo de sus organizaciones. Sin embargo, la implantación obligada de esta modalidad ha puesto de relieve algunos inconvenientes como las interrupciones, un espacio físico inadecuado para trabajar, una preocupación latente por la magnitud de la crisis o los problemas de conectividad. La dificultad a la hora de separar la vida profesional de la personal aumenta para quienes tienen personas a su cargo, especialmente para las mujeres.

Los resultados revelan que, a largo plazo, es importante implementar medidas de conciliación y gestión del tiempo para evitar el 'burn-out'. Por eso, aconsejaría que para introducirlo en el futuro se haga de forma moderada, voluntaria, y paulatina. Se han de establecer rutinas y trabajar por bloques, no en horario seguido. Hay que parar a mitad de la jornada para hacer deporte u otras actividades y evitar un exceso de videoconferencias: no más de dos al día y fijar un límite de acceso al email/whatsup de trabajo.

Es absolutamente necesario poder acordar las pautas de trabajo con tu equipo y/o tu supervisor al igual que tener momentos de transición entre actividad profesional y
familiar. El teletrabajo ha venido para quedarse, es seguramente la frase más repetidamente últimamente. Pero no es igual si viene impuesto que pactado. Y eso implica conocer más a fondo por las empresas qué significa y que supone teletrabajar y establecer la necesaria confianza entre las partes, respetando los tiempos de cada uno y no olvidando que la herramienta podría convertirse en un arma de doble filo. Parece que ha llegado la hora de regularlo y es cuando empiezan las discrepancias. Tendremos que asumir que todo no será como antes pero que lo que venga tendrá que pactarse y eso es lo que se antoja más difícil.