25 sep 2020

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Crisis sanitaria internacional

Paseantes con mascarilla por el barrio de la Barceloneta.

EUROPA PRESS

Manga por hombro

Jorge Dezcallar

Crisis significa también oportunidad y esta es una magnífica ocasión para replantear un modelo económico basado en turismo, ladrillo y salarios bajos y precarios

Según el diccionario de la Real Academia, una cosa anda manga por hombro cuando "está en gran abandono y desorden". Es una expresión antigua que probablemente tiene su origen en la sastrería, cuando el sayo estaba mal cortado y la manga quedaba muy corta o se pegaba mal al hombro. Me gustaría que fuera diferente, pero cuando echo una mirada al panorama nacional pienso que muchas cosas andan manga por hombro.

Empecemos por la pandemia, cuya gestión ha sido manifiestamente mejorable. No la esperábamos y cuando llegó no la quisimos ver hasta que ya era tarde y el virus campaba por festejos y manifestaciones cuando menos imprudentes. Ahora hay desacuerdo sobre el número de muertos, con el Gobierno diciendo que 28.000, que ya está mal, y las comunidades que 44.000, que está mucho peor. Manga por hombro.

Se dirá que Alemania lo ha hecho mejor porque tiene más medios, y yo respondo que también Portugal lo ha hecho mejor y tiene menos. Yo no sé si en Madrid no saben, no quieren o cuentan de manera diferente para aliviar el marrón que le ha caído al Gobierno, pero lo que pasa no es serio y pone de relieve la necesidad de centralizar las cosas importantes porque la pandemia no es como una licencia de caza, diferente para cada comunidad autónoma. Es como si el virus fuera anterior a la Constitución y no entendiera de autonomías ni de fronteras reales o artificiales, pues en realidad todas lo son. Y esto no es una llamada a la denostada centralización (aunque personalmente creo que serían muy convenientes una reglas mínimas en Educación, para no seguir distanciándonos cada día más unos de otros), sino una llamada a la eficacia en el combate contra un enemigo que nos mata y que es tan ignorante ¡el pobre! que no diferencia entre un catalán y un extremeño.

El escándalo de las residencias

Luego ha venido el escándalo de las residencias en las que ha muerto un número elevadísimo de viejos y en donde la competencia es autonómica (6.000 muertos sólo en Madrid). Es un problema que compartimos con otros países (según el NYT con el 1% de infectados han dado el 50% de fallecidos) pero ya se sabe que mal muchos... epidemia, y nunca mejor dicho. Manga por hombro.

Es imperativa una investigación a fondo y una urgente revisión de las condiciones en las que operan estas residencias de la muerte. Porque en nada han mejorado desde marzo y se podría repetir el drama. La situación sanitaria en España empeora y preocupa en el mundo pues se infecta entre nosotros diariamente más gente que entre los 240 millones de italianos, franceses y alemanes todos juntos. Manga por hombro. Y como ya quedan menos viejos, los infectados son ahora los jóvenes del botellón y del ocio nocturno, un problema que exige educación y mano dura porque deja de ser diversión de pocos para convertirse en un torpedo contra la salud colectiva.

Nuestra economía está sufriendo más que otras y en particular el sector del turismo, tan importante en términos no ya de PIB sino de poder comer y llegar dignamente a fin de mes para mucha gente. Demasiada. Porque está crisis ha afectado de manera asimétrica a los países del sur y del norte de Europa, cuyas diferencias se han puesto de relieve en el último Consejo Europeo. Los del norte, con más industria, han resistido mejor porque crean empleos más sólidos, mientras los del sur, dependientes de un factor exógeno que no controlamos como es el turismo, estamos sufriendo mucho más. Nos hemos beneficiado cuando Túnez o Egipto tenían problemas, y ahora sufrimos a causa de la pandemia. Sin mérito entonces y sin culpa ahora.

La paradoja del Reino Unido

Y no deja de ser paradójico que sea el Reino Unido, el único país de Europa con más muertos que nosotros, el que exija cuarentena a los viajeros procedentes de España cuando desde el punto de vista sanitario deberíamos ser nosotros los que se la exigiéramos a ellos. Y así, mientras Exteriores lamenta la cuarentena, Sanidad la aplaude. Manga por hombro. Combatir la pandemia es nuestra prioridad y la dicotomía entre salvar vidas o salvar la economía es falsa, porque una segunda ola en estos momentos, que ni Sanidad sabe si viene, sería desastrosa para ambas.

Debemos aprender a vivir con el virus hasta que haya vacuna y hacer y distribuir millones de dosis llevará su tiempo. Vietnam tiene un rebrote y llevaba dos meses sin ningún infectado. Y en África ni se sabe. Nadie estará seguro mientras no lo estemos todos. Crisis significa también oportunidad y ésta es una magnífica ocasión para replantear un modelo económico basado en turismo, ladrillo y salarios bajos y precarios. En "servir sangría a guiris", como leí hace muy poco. Hace unos años, con menos turistas, Baleares era la comunidad con mayor renta per cápita y hoy con más turistas y más saturación ha bajado al séptimo lugar. Este verano los isleños descubrimos la maravilla de playas con espacios libres que habíamos olvidado.

Por eso habrá que gastar el dinero que llegue de Europa con acuerdos, transparencia y prioridades claras para sentar las bases de un futuro menos frágil. Reformas y no parches. Y eso exige que los políticos, en lugar de pelearse e inventar problemas como el de la monarquía, muy útil para distraer la atención de sus responsabilidades, arrimen el hombro para planificar el porvenir conjuntamente con la sociedad civil. Porque nos va la vida, porque el futuro de nuestros hijos depende de cómo gastemos ese dinero y para que las cosas dejen de andar manga por hombro.

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