24 sep 2020

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Editorial

Mazazo para el turismo

Urge una acción diplomática para aminorar el impacto por el anuncio británico de una cuarentena para sus turistas que vengan de España

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El Periódico

Una familia de turistas británicos, en el aeropuerto de El Prat, a punto de volar de regreso a Londres, este lunes 27 de julio.

Una familia de turistas británicos, en el aeropuerto de El Prat, a punto de volar de regreso a Londres, este lunes 27 de julio. / ELISENDA PONS

Conviene retener unas cifras elementales para entender la magnitud de la tragedia que puede vivir el turismo español en este 2020. Es uno de los principales motores económicos del país y aporta el 12,3% del PIB, con unos 2,6 millones de empleos directos. La magnitud del sector en Catalunya es similar en porcentaje y se traduce en unos 29.000 millones de euros anuales y en el 21% de trabajadores. España recibió 83,7 millones de turistas extranjeros en el 2019, mientras que la cifra en Catalunya se estableció en torno a los 20. Cifras que nos hablan de la decisiva importancia del sector en el conjunto de la economía.

Después de las terribles previsiones de marzo y abril –cuando empezaba la temporada turística– al menos se confiaba en un verano más o menos productivo para paliar las pérdidas que algunos expertos cifraban en torno al 40% de lo facturado el año anterior. Desde la sectorial de turismo de la Pimec, se hablaba de «un año prácticamente perdido», pero, aun así, con el final del estado de alarma y la apertura de fronteras, se percibía una tímida recuperación que acaba de recibir diversos mazazos de nivel considerable.

A la insólita recomendación del primer ministro francés de no viajar a Catalunya, se han sumado otras prohibiciones o consejos (desde Bélgica a Holanda o Noruega), pero el gran varapalo ha sido el anuncio en dos entregas de las autoridades británicas de considerar España, en general, como un destino no seguro, cuando justo el viernes de la semana pasada se afirmaba la contrario. Primero, anunció la obligación de tener que pasar una cuarentena tras las vacaciones, lo que «puede llegar a ser la puntilla a una temporada agónica», según fuentes de la patronal Exceltur, que ya preveía, antes de esta inesperada noticia unas pérdidas en junio y julio de unos 8.700 millones.  

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Este lunes por la tarde, el Reino Unido desaconsejó de forma explícita evitar los viajes a suelo español, incluidas las Baleares y Canarias. Si ya la cuarentena era una invitación en toda regla a no viajar a España, el comunicado de este lunes fue la puntilla. La posibilidad, que se revela remota, de establecer corredores seguros entre destinos como las islas, como se hizo en junio con las Baleares y Alemania, es una de las pocas soluciones que se vislumbran, aunque otras regiones (con fuerte componente de turismo británico, como la Comunidad Valenciana) también ponen sobre la mesa argumentos para sumarse a la medida. 

Ahora solo una decidida acción diplomática puede aminorar el impacto crítico en un sector que, conviene no olvidarlo, basa su empuje al entorno del turismo de masas, el modelo que ha permitido a España ser líder mundial. La posición de la OMS, a través de su director para situaciones de emergencia, en el sentido de evitar posiciones maximalistas y evitar comparaciones con lo vivido durante el estado de alarma puede ayudar al Gobierno español. Porque perder un mercado turístico tan decisivo tendría efectos muy negativos también en toda una serie de empresas complementarias (transporte, restauración, limpieza, comercio) que viven en el filo de la navaja.