05 ago 2020

Ir a contenido

CASO FUENLABRADA

Javier Tebas, en la sede del Consejo Superior de Deportes,

efe

Tebas multiplica el descrédito de la Liga

Antonio Bigatá

A Javier Tebas, presidente de la Liga Profesional, el hombre que ha conducido al fútbol español por el filo de la navaja forzando la celebración de partidos sin público y sin días de descanso, desnaturalizando la competición (ya que en los encuentros de ida los equipos locales tenían el apoyo de sus aficiones y en los de vuelta no), al final le ha pillado el toro. Lo merecía por su autoritarismo y por anteponer siempre el negocio del fútbol al deporte del fútbol.

Su último desafuero ha sido esta semana, intentado encubrir descaradamente la irresponsabilidad del Fuenlabrada, el club de Segunda División amigo suyo y para para el que trabaja su hijo. Todo hace pensar que los dos Tebas han actuado de hecho para que el Fuenlabrada no tuviese que jugar en A Coruña un partido decisivo sin varios de sus jugadores titulares, sospechosos de estar contagiados de coronavirus.

Una cacicada

La Liga Profesional y el Fuenlabrada forzaron más allá del límite la situación con ese objetivo. Javier Tebas padre en vez de aplazar al completo la última jornada del campeonato (la única medida que mantenía la equidad de la competición si no se obligaba a los castellanos a jugar con los futbolistas disponibles que le quedaban) decidió aplazar únicamente el encuentro del club de su hijo. Era lo que más le convenía al Fuenlabrada. Una cacicada.

Lo que Tebas le ha hecho al Depor o al Elche nunca se habría atrevido a plantearlo con el Real Madrid

El Fuenlabrada además cometió una sarta de irregularidades. No comunicó con urgencia las sospechas de contagios a las autoridades gubernativas y sanitarias madrileñas, tal como estaba obligado, y sí a la Liga de Tebas-padre. Se desplazó a Galicia con posibles infectados vulnerando todas las normas, convertido en una bomba potencial de contagios. Tampoco comunicó con celeridad los contagios a las autoridades de la Xunta.

Retrasó deliberadamente explicar lo que sucedía hasta que no había ni margen de maniobra ni posibilidad de analizar bien lo que podía hacerse, con lo que impidió que se suspendiese la jornada en todos los campos. En principio esas tretas le salieron bien. Si no hubiese sido por el gran escándalo nacional producido al final el Fuenlabrada habría podido jugar el partido decisivo con los jugadores recuperados y ante un equipo, el Coruña, ya descendido después de la jornada irregular y sin ningún estímulo para ganar. Con el hijo siendo parte y el padre arbitrando la situación el Fuenlabrada en vez de ser duramente sancionado y apartado de la lucha por el ascenso ha estado a punto de salirse con la suya.

Los negocios de Villar

En el cine español ya tuvimos un sonado Recluta con niño, con José Luis Ozores, y el anterior presidente de la Federación Española, Angel María Villar, asimismo se lució facilitando grandes negocios particulares relacionados con el fútbol a su retoño ambicioso. Tebas, ya muy metido él en operaciones financieras y asociado con Jaume Roures, probablemente intentaba repetir el golpe.

Al final ha demostrado que no le importa nada la equidad en la competición que organiza. Y previsiblemente continuará luchando para que el club de su hijo salga lo mejor librado posible de las maniobras irregulares que ha protagonizado. Quiere para él normas diferentes que para los demás, y ahora presume de apartarse por ética de este asunto después de que fue él quien decidió la situación liante de la última jornada de Segunda. Lo que le ha hecho al Depor o al Elche nunca se habría atrevido a plantearlo con, por ejemplo, el Real Madrid. La Liga española queda desacreditada internacionalmente: es un asuntillo que tiene el mediocre nivel de seriedad que rodea a Tebas