02 dic 2020

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EN CLAVE EUROPEA

Merkel habla con Sánchez y Mitsotakis, primer ministro griego.

REUTERS / Francisco Seco

La UE da un gran salto cojeando

Eliseo Oliveras

El endeudamiento común es un avance cualitativo en la integración política, pero se recortan partidas clave del presupuesto a largo plazo

El espíritu del freno británico se ha reencarnado tras el 'brexit' en el primer ministro holandés y los 'frugales'

La Unión Europea (UE) ha dado un salto cualitativo crucial en su integración política al aprobar un programa de endeudamiento común de 750.000 millones de euros para financiar la salida de la recesión del coronavirus con el fondo de recuperación. La deuda será emitida por la Comisión Europea en nombre de la UE y será costeada por los Veintisiete a través del presupuesto comunitario. Esto complementará la acción del Banco Central Europeo (BCE), cuya inyección masiva de fondos a través de la compra de deuda ha evitado que la recesión se transformara en una catástrofe financiera y que se disparara el coste de la deuda pública de los países más afectados. 

Este avance sin precedentes en la integración fiscal de los Veintisiete, no obstante, se ve devaluado por la insistencia en que es una medida excepcional única, por la reducción de partidas esenciales del marco presupuestario 2021-2027, por el recorte del 22% de las ayudas no reembolsables del fondo de recuperación y por las condiciones del desembolso de esas ayudas que puede retrasarlas y restarles eficacia, ya que la celeridad y el importe son claves para salir de la crisis.

La gravedad de la recesión decidió en mayo a la cancillera alemana, Angela Merkel, a abandonar la tradicional oposición frontal de Alemania a la emisión de deuda en común de la UE. Merkel comprendió que sin una salida equilibrada de la crisis de todos los estados se pondría en peligro el mercado europeo, la estabilidad del euro y la propia recuperación alemana. Por ello, se sumó a los planteamientos del presidente francés, Emmanuel Macron, y de los líderes de España, Italia, Bélgica, Irlanda, Portugal, Grecia, Eslovenia y Luxemburgo, que desde marzo reclamaban un mecanismo de endeudamiento común. Pero, mientras Macron y la mayoría ven en el compromiso de la cumbre un primer paso y un precedente, Merkel, al igual que Holanda, Austria, Dinamarca, Suecia y Finlandia, estiman que se trata de una medida excepcional, única y que no debe repetirse, y así lo han hecho constar en las conclusiones oficiales de la cumbre.

Consecuencias a largo plazo

El precio pagado para que Holanda, Austria, Dinamarca, Suecia y Finlandia levantaran su oposición al fondo de recuperación tendrá consecuencias negativas a largo plazo, ya que se recortan partidas fundamentales del marco presupuestario 2021-2027, como investigación, cohesión, política agraria, transición climática, inmigración, acción exterior y salud. Asimismo, se reduce la contribución anual al presupuesto de la UE de los 'frugales' y de su aliado finlandés, pese a que los beneficios anuales que obtienen del mercado europeo son diez veces superiores a su contribución al presupuesto, según la Comisión Europea.

La cumbre ha demostrado que un revitalizado eje franco-alemán unido y trabajando en la misma dirección es indispensable para avanzar en la integración europea, pero que no es suficiente, debido a la presencia de grupos organizados, como los 'frugales' y el grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), que anteponen el interés nacional a corto plazo al de Europa a largo plazo.

La actitud de los 'frugales' evidencia que, pese a la salida del Reino Unido de la UE, el espíritu del freno británico sigue presente, personalizado en el primer ministro holandés, Mark Rutte. La acidez de las discusiones dejará profundas heridas en una UE ya fracturada y que los cuatro 'frugales' (7% de la población de la UE y 14% del PIB) logren recortar un plan respaldado por la Comisión Europea, el BCE, Alemania, Francia, Italia, España y la mayoría de estados muestra los límites del proceso de integración.