19 sep 2020

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Editorial

Defensa de la cultura

La rectificación en favor de la continuidad del Grec, el Cruïlla y el Fes Barcelona debería ser una señal de normalidad hacia un sector muy dañado

El Periódico

Concierto de Sopa de Cabra en el Camp Nou, dentro del festival Cruïlla XXS, el pasado sábado.

Concierto de Sopa de Cabra en el Camp Nou, dentro del festival Cruïlla XXS, el pasado sábado. / FERRAN SENDRA

Las restricciones anunciadas por el Govern en Barcelona y su área metropolitana, y en otras zonas de Catalunya, han indignado al sector cultural y han provocado una reacción en cadena que va desde la queja generalizada en las redes sociales hasta una toma de posición colectiva que ve «incoherencia e incapacidad» en la gestión de la crisis por parte de la Generalitat y que exigía una rectificación. Además, los representantes del sector de la música, el editorial, las artes escénicas, el audiovisual y las artes, consideran que el cierre decretado por las autoridades autonómicas no ha sido sino una estigmatización de la cultura, señalándola ‘de facto’ como una actividad de riesgo en relación a la propagación de los brotes epidémicos.

La cultura incide en un agravio comparativo. En general, se ha hecho un esfuerzo ímprobo por adaptarse a las recomendaciones sanitarias, con la implantación de todas las normas prescritas para evitar contagios, en un afán de proporcionar una extrema seguridad a los usuarios, de manera especial en aquellos actos que se celebran al aire libre, siguiendo los protocolos de manera estricta. Y la pregunta que se ha formulado el sector tiene que ver con que se mantengan otras actividades mientras se restringían al máximo los espectáculos.

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Además, este fin de semana se ha dado un nuevo ejemplo de descontrol con órdenes y contraórdenes difusas. A la espera de nuevas medidas aprobadas por el Procicat, los ayuntamientos, con Barcelona al frente, solicitaron que los festivales pudieran acogerse a las excepciones marcadas en las primeras indicaciones del Govern. Este especie de interregno posibilitó que estuvieran abiertas las funciones o los conciertos del Grec, la Sala Barcelona, el Cruïlla o Fes Pedralbes, mientras que se suspendían otros, como las Nits del Fòrum. La decisión final del comité técnico del Plan de Protección Civil de Catalunya decidió, de manera taxativa, prohibir «las actividades extraordinarias y de carácter temporal de tipo cultural». Aun así, han continuado las negociaciones a lo largo de este lunes, lo que ha supuesto el plausible mantenimiento de la programación del Grec , el Cruïlla XXS y el Fes Pedralbes. La rectificación ha cerrado, por ahora, una pugna entre administraciones que genera gran incertidumbre, por lo que conviene reclamar un criterio urgente, homogéneo y preciso que conduzca a una decisión satisfactoria para la cultura, y no solo ante esta situación provocada por los rebrotes sino ante los nuevos momentos de crisis que pudieran llegar a producirse.

El sector del libro, mientrass, ya ha asumido que el llamado Sant Jordi d’Estiu no será posible en las condiciones iniciales y que deberá extremar las medidas, aun sin haber aglomeraciones. Lo que ha ocurrido en las últimas horas con las artes escénicas y la música se sumba, además, a la crítica situación vivida en el estado de alarma y del que, muy lentamente, iba recuperándose. La cultura es segura. Este es el lema reivindicativo. Y necesaria y útil, y precisa sobre todo claridad y concreción para no caer en un estado de depauperación ciertamente alarmante.