28 sep 2020

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Escalada de tensión entre las dos grandes potencias

Los presidentes de EEUU, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, durante la reunión del G-20 en Osaka (Japón), en agosto del 2019.

AP / SUSAN WALSH

La atracción del abismo

Georgina Higueras

EEUU y China avanzan hacia un enfrentamiento real cegados por un nacionalismo ciego e ignorante

No contento con las consecuencias de la guerra comercial que desató en el 2017, Trump, en plena campaña electoral, ha buscado la fibra más sensible de China -la unidad territorial- para tratar de frenar el imparable avance del gigante asiático. La catástrofe es que, precisamente en la defensa de lo que considera su “integridad territorial”, Pekín no tiene freno. Y así, Estados Unidos y China avanzan peligrosamente hacia el abismo de una confrontación real, movidos por un nacionalismo ciego e ignorante del alud que desencadena el juego del ‘Y yo más’.

Las sanciones contra personas e intereses chinos decretadas por Washington por el trato a la minoría musulmana uigur de la región de Xinjiang y por la ley de Seguridad Nacional de la Región Administrativa Especial de Hong Kong han sido respondidas por Pekín con otra serie de sanciones a personas e intereses norteamericanos lo que ha enfurecido a la Casa Blanca y al Congreso, que se creen con derecho a un poder omnímodo desde la desintegración de la Unión Soviética. Ningún país había osado responder tan descaradamente a EEUU, que se permite incluso dictar sanciones contra la Corte Penal Internacional ante la posibilidad de que investigue las violaciones de los derechos humanos cometidas por sus tropas en Afganistán.

Este camino de golpe por golpe es muy preocupante porque cada día es más arriesgado. La declaración del secretario de Estado, Mike Pompeo, de que las reclamaciones chinas en el Mar del Sur de China son “completamente ilegales” apuntan hacia el abismo. El Pentágono está empeñado en garantizar el libre tránsito por esas aguas tormentosas y el Ejército Popular de Liberación se prepara para defender lo que considera suyo, sin importarle las reclamaciones de Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei, ni que Washington se haya alzado en el defensor de estos pequeños países. Hasta ahora, buques de guerra de EEUU y China se han visto los cascos a escasos metros pero han desviado el rumbo para evitar la colisión. Veremos si logran seguir esquivándose.

Economías ligadas

En un mundo globalizado, las economías de los dos países están tan ligadas que muchos expertos rechazaban la posibilidad de una guerra fría, como la que separó el mundo en bloques: el soviético y el norteamericano. Sin embargo, el desacoplamiento de ambas ha comenzado a fraguarse y, en la esfera internacional, las lealtades cotizan al alza. La decisión del Reino Unido de romper este martes con el gigante tecnológico chino Huawei como proveedor de las redes 5G es, sin duda, una gran victoria para Washington, que llevaba presionando a Londres dos años. Johnson, gran amigo de Trump, se aleja así de la Unión Europea y de Eurasia, tal vez con la esperanza de convertirse en el 51º estado de USA.

Numerosos países que hasta ahora se han beneficiado de las relaciones económicas con China y de la seguridad que les aportaba Estados Unidos van a verse obligados, como el Reino Unido, a optar por uno u otro, lo que irá aumentando la brecha entre Washington y Pekín, limitando la interlocución y acercando a ambos al espejismo de que la salvación está en el abismo.