01 dic 2020

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AL CONTRATAQUE

Alberto Núñez Feijóo celebra su victoria en las elecciones autonómicas gallegas, el domingo 12 de julio por la noche, en Santiago de Compostela.

LAVANDEIRA JR

A cada uno lo suyo

Cristina Pardo

Solo desde una gigantesca ingenuidad puede Casado atribuirse la victoria de Feijóo y no hacerse cargo de la debacle en el País Vasco

Quizá ustedes han escuchado en las últimas horas a dirigentes del PP nacional haciendo malabares con su interpretación de los resultados electorales en Galicia y el País Vasco. Así, consideran que la extraordinaria victoria de Alberto Núñez Feijóo es fruto de su tándem con Pablo Casado. No se lo creen ni ellos, vamos. El presidente de la Xunta ha ganado las elecciones haciendo lo contrario que Génova; incluso ocultando descaradamente las siglas del PP. ¿Que en Madrid pasan de Mariano Rajoy? Él le da en campaña sus minutos de gloria. ¿Que Casado hace oposición dura con la gestión de la pandemia? Feijóo agradece la colaboración del Gobierno central y reconoce lo que se ha hecho bien. ¿Que la actual dirección está encantada con Cayetana Álvarez de Toledo en el fondo y en la forma? Él va y la pone verde en público sin rehuir el cuerpo a cuerpo.

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Es evidente que no se puede hacer solo una lectura nacional de los resultados, pero tampoco se puede obviar. La mayoría absoluta en España se consigue viajando al centro, no llamando hijos de terroristas a otros líderes políticos ni haciendo todo tipo de comentarios extravagantes con tal de llamar la atención. El problema que tiene Casado es la personalidad propia de Feijóo, que dice lo que piensa, es escuchado con detenimiento por mucha gente en el PP y consigue una y otra vez en las urnas unos resultados con los que otros solo pueden permitirse soñar. El presidente de la Xunta ha llegado a decir en las últimas horas que a Casado y a él les separan 20 años y claro, eso se nota. Días antes, lo había explicado Montoro de manera más explícita, al atribuir muchos de nuestros males a la juventud y la inexperiencia de los actuales dirigentes. 

Solo desde una gigantesca ingenuidad puede Casado atribuirse la victoria de Feijóo y no hacerse cargo de la debacle en el País Vasco. Dicen en Génova que su candidato, Carlos Iturgaiz, ha obtenido mejor resultado que el que se preveía para el centrista Alfonso Alonso. No lo sabemos con certeza. En todo caso, el líder del PP debería ser realista si no públicamente, al menos en la intimidad.