06 ago 2020

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Secuencia de la escena del beso de Iker Casillas y Sara Carbonero.

DAVID CASTRO

El primer beso

Mónica Marchante

Nunca olvidaré el 11 de julio de 2010. Aunque volviéramos a ser, alguna vez,  los mejores del mundo, algo muy difícil de lograr, jamás sentiríamos lo mismo que aquella inolvidable primera vez en el Soccer City de Johannesburgo. 

Todos los ingredientes que reunió  aquella selección hicieron que el primer título de campeón del  mundo para España tuviese un sabor único, especialísimo. Se juntó un grupo de enorme talento que  dos años antes entendió bien cómo debía jugar para explotar sus inmejorables condiciones técnicas. Un equipo trazado con maestría  por el rotulador sabio  del inolvidable Luis Aragonés, y retocado con extremo cuidado por Vicente del Bosque, que se esmeró en no tocar la obra maestra de su antecesor y darle continuidad sin buscar protagonismo alguno. Un acierto y también un gran mérito en un hábitat donde con frecuencia la vanidad estropea las mejores obras.

El camino empezó torcido ante Suiza, y aquella derrota, que no se correspondió con el juego de España, añadió sufrimiento al camino, e incluso las críticas tras el debut ayudaron a juntar más a un grupo cuya unión fue clave en el éxito final.

España reunió en aquella selección a estrellas consagradas y acostumbradas a levantar títulos en sus clubes como el capitán Iker Casillas, Xavi, Iniesta, Villa, Torres,Puyol o Sergio Ramos. Todos ellos entendieron sin embargo que el grupo era lo más importante, y curiosamente,cada uno de ellos tuvo su capítulo en el camino hacia el título. Quién no recuerda, al margen de su fiabilidad atrás,  el cabezazo de Puyol frente a Alemania que dio el pase a la final, los 5 goles del 'Guaje'  Villa,, los paradones de Iker frente a Paraguay, Portugal y ante Robben en la final…la entrada desatascadora de Fernando Llorente ante Portugal y por supuesto el gol de Iniesta en la prórroga.

La designación divina de Iniesta

Hasta la designación divina de Iniesta como héroe de la final parece guionizada por un ser celestial. Como si hubiera querido dar la varita mágica al talento más desprovisto de ego que haya pisado nunca un campo de fútbol. La foto de un título mundial dedicada a su amigo Dani Jarque fallecido meses antes.Un futbolista único con una historia de superación personal tras ese gol que meses después contaría en un fantástico 'Informe Robinson', donde conocimos el baile de Andrés meses antes con la depresión.

Historias dentro de otras historias. Como la del héroe de Viena, Torres, lesionado en la final y sin apenas fuerzas para poder saltar al césped entre lágrimas de rabia y felicidad a celebrar la copa del mundo con sus compañeros. O la de Iker Casillas y el beso con Sara que escondía algo aún no revelado con profundo trasfondo familiar.

Qué nostalgia recordar aquel 11 de julio. Tan cerca y tan lejos. Ojalá llegue otra estrella. Aunque nunca será igual que la primera vez. Como el primer beso.