EN BUSCA DE UN NUEVO MILAGRO

Ponga un Alonso en su vida

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Fernando Alonso, futuro piloto de Renault.

Fernando Alonso, futuro piloto de Renault. / MIQUEL LISO

Es volver a intentarlo. No es volver a empezar. Porque, contrariamente a lo que muchos creen (y escriben, y critican), Fernando Alonso no se ha ido nunca. Tú no te vas si te conviertes en campeón del mundo de resistencia. Tú no abandonas si ganas dos veces las 24 Horas de Le Mans. Tú no te jubilas si brillas a lo grande en tu primer Dakar. Tú no das síntomas de estar acabado si eres el ‘prota’ de las 500 Millas de Indianápolis. Tú no eres viejo si ganas las 24 Horas de Daytona. Tú no estás en la cola del SEPE si estas en la mente de todos los jefes de la F-1.

Las manos y la cabeza de Fernando Alonso, su habilidad para crear e idear estrategias en plena carrera que no se les ocurre a nadie, para motivar a escuderías y fábricas aburridas, para provocar e invitar a grandes patrocinadores a confiar en su proyecto, su capacidad para hacer atractivo lo que hasta su llegada era común, aburrido, mediocre, ha vuelto a ponerse en marcha. El solo nombre de Fernando Alonso provocará hoy, a las 13.00 horas, una de las más multitudinarias conferencias de prensa telemáticas de los últimos años.

Todos querían que volviese

Alonso vuelve a la F-1, cierto, como regresaron antiguos campeones como Kimi Raikkonen y Michael Schumacher. Cierto también, ni el finlandés ni el gran ‘dios’ alemán hicieron nada importante en su vuelta. Pero Alonso vuelve a casa. No es lo mismo, no. Es el regreso del hijo pródigo, es una vuelta para generar ilusión, un nuevo “bien venido” a tu casa, a un proyecto ilusionante, un retorno apoyado en el marketing y las ganas de resucitar un cadáver, bajo el espíritu de aquellos dos títulos que convirtieron a una marca generalista, Renault, en la reina de las fábricas y escuderías de F-1.

Los 39 del 2020 (los cumple el próximo 29 de julio) no son los 39 del siglo pasado. Los pilotos actuales, los atletas actuales, los grandes deportistas se cuidan demasiado como para dudar de su capacidad a estas alturas de carrera. También en eso Alonso ha tenido un buen amigo y mejor maestro, el gran Carlos Sainz, campeonísimo de todo, a los 58 años.

La casa de siempre

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Cuando uno lo ha hecho todo en esta vida e, incluso, en la vida deportiva que ha escogido (como Fernando Alonso), cuando uno ha ganado casi todo lo que se ha propuesto, cuando uno ha sido nominado (y no solo los años que fue campeón, no, no, también los años en los que no ganó carrera alguna) como el mejor piloto de la parrilla, habiendo otros campeones en liza, cuando uno ha ganado dinero para resolver la vida de su familia y la de sus hijos, nietos y bisnietos, es evidente que si se mantiene agarrado a un volante que le transporta a 350 kilómetros por hora, jugándose la vida en cada curva, es porque la pasión sigue siendo más importante que la vitrina.

Lo de Alonso y Renault es, que lo sepan, un amor, un cariño, que jamás ha desaparecido. Y punto. No le den más vueltas.