24 oct 2020

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SITUACIÓN POLÍTICA EN FRANCIA

Macrón busca una estrategia

Macrón busca una estrategia

Ruth Ferrero-Turrión

El presidente de la República inicia un giro a la derecha ante el reto complicado de renovar su presidencia en el 2022

Macron enfrenta sus dos últimos años de mandato con un nuevo primer ministro y un Gobierno que vira a la derecha tras los decepcionantes resultados obtenidos por su partido en las elecciones locales francesas del pasado 28 de junio. El pobre desempeño del partido de Macron puso de manifiesto algo que no sorprendió a nadie, la caída en picado de su popularidad y la debilidad de su partido, La República en Marcha, reflejadas en el resultado electoral de finales de junio.

Es tradición en Francia el relevo de los primeros ministros. Es raro que alguno acompañe al presidente a lo largo de todo su mandato. Sólo Sarkozy lo hizo y sólo para tener controlado a un potencial rival, Francois Fillon. A pesar de los antecedentes y de ser Eduard Philippe un potencial rival dado su alto nivel de aceptación por los franceses, Macron ha preferido jugar fuerte y dejarle ir a su feudo de Le Havre y no seguir la máxima de: “Mantén cerca a tus amigos, pero aún más a tus enemigos”.

Por el contrario, su estrategia parece ser la de rodearse de tecnócratas graduados en la ENA que parecen recién salidos de una novela de Flaubert, como es el caso del flamante primer ministro Jean Castex. Funcionario y descendiente de funcionarios, el hacedor de lidiar con la pandemia sanitaria, buen conocedor de la Francia profunda y del mundo rural y, claro, gaullista de toda la vida y buen amigo de Sarkozy.

Reelección complicada

El presidente francés es consciente de que se acerca la recta final de su mandato y que va estar complicada una reelección. Si echamos la vista atrás el último jefe del Estado que revalidó el cargo fue Chirac. Macron sabe de las dificultades que tiene a la interna con una caída de popularidad alarmante y la decepción de muchos, a derecha e izquierda, ante un programa de reformas que no satisface a nadie. El icono del malestar ciudadano son las distintas movilizaciones sociales como la de los chalecos amarillos o contra la reforma de las pensiones que comenzó pocas semanas antes de que la pandemia lo congelara todo.

En el 2022 son las elecciones presidenciales. Tras el desastre de las locales de esta primavera y la tendencia al alza de socialistas y verdes, aunque sólo en entornos urbanos, y con una ausencia clamorosa de liderazgos potentes a la izquierda, el gran temor viene desde la derecha. Sarkozy amenaza con intentar de nuevo la aventura por los gaullistas, y, sobre todo, Le Pen, a pesar de que tampoco obtuvo unos resultados brillantes en las locales, podría llegar a recoger el voto de la desilusión, del hartazgo ante la ausencia de una estrategia clara por parte su actual presidente. En este contexto, con una izquierda debilitada y fragmentada y una derecha a la búsqueda de un líder sólido con garantías, el principal temor sería que esta vez el voto republicano no sea suficiente para parar a la extrema derecha.

Macron va a tener que trabajar duro para cosechar buenas críticas en Francia, no va a ser suficiente con mostrarse como el adalid del europeísmo y el hacedor de pactos franco-alemanes para ganar las presidenciales de dentro de dos años. Todas las opciones, de momento, están abiertas.