31 oct 2020

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Las ambiciones de Macron

LEONARD BEARD

Las ambiciones de Macron

Joan Tapia

El presidente quiere volver a ganar en el 2022 pero el resultado de las municipales no le favorece

Dos preguntas tras las municipales del 28 de junio. Una: ¿son los malos resultados de La Republique En Marche (LREM) un duro golpe para Emmanuel Macron? Dos: ¿implican que vaya a perder las próximas elecciones presidenciales del 2022?

La derrota de LREM, fundada por Macron tras su victoria presidencial del 2017, es un serio contratiempo. La creó para dominar Francia y ha fracasado en las municipales. Su partido no ha ganado en ninguna de las grandes ciudades, excepto Le Havre, donde el hasta el viernes primer ministro Édouard Philipe lo ha hecho con claridad. Lo grave no es tanto la derrota, sino que sus candidatos han quedado mal frente a los republicanos (derecha) o a los socialistas y ecologistas. Y la fuerte pérdida de imagen. En París, donde ha sido reelegida la socialista Anne Hidalgo, había dos aspirantes -uno oficial, el otro disidente- del partido presidencial. Y París tiene alto valor simbólico.

Si se recrudecen las protestas, el exprimer ministro, Édouard Philippe, puede ser un perfecto recambio 

Pero las municipales no eran su principal objetivo. El partido ha fallado, pero en unas municipales y con una alta abstención. Su ambición son las presidenciales del 2022. En el 2017 ganó con una 'start up' de socialistas de orden y liberales de centro gracias al hundimiento de los republicanos (derecha) porque Sarkozy fracasó con anterioridad y porque su candidato, Fillon, vio arruinada su campaña por acusaciones de corrupción. También porque el presidente saliente, el socialista Francois Hollande, no lo hizo mejor y tuvo que renunciar a volverse a presentar. Los socialistas iban mal y el primer ministro, Manuel Valls, perdió las primarias ante un casi desconocido. En este clima, el audaz, ambicioso y con fama de competente Macron, que era ministro de Economía de Hollande, lanzó su candidatura, tuvo buena acogida y se topó en la segunda vuelta con Marine Le Pen. Venció con facilidad.

El balance de Macron es mediocre y la revuelta de los chalecos amarillos y el conflicto de las pensiones le han hecho bastante impopular. La Francia profunda se rebela contra las reformas. Pero faltan sólo dos años y en la derecha no se ve ningún candidato con gancho. Y en la izquierda -socialistas y verdes- tampoco hay nadie con fuerza para unirles. Quizás tengan exceso de candidatos. Podría pues pasar que en la segunda vuelta Macron volviera a enfrentarse con Le Pen. Y ganar.

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Pero los dos años que vienen no serán fáciles y a Macron puede desgastarse más, como sus dos antecesores Sarkozy y Hollande. Y al cesar al primer ministro, hombre del centro-derecha abierto, que es más popular (50% de opiniones positivas frente al 38% de Macron) puede haber creado un peligroso enemigo. Pompidou, primer ministro con De Gaulle del 62 al 68, le sucedió cuando el general se retiro tras perder en 1969 un referéndum que convocó para reforzarse. ¿Puede repetirse la historia?

Philippe ha pasado de ser un político poco conocido a un primer ministro muy valorado que ha ganado con brillantez una importante alcaldía. No hará nada contra Macron. Pero si, pasados los días de vino y rosas, el gobierno del nuevo primer ministro, Jean Castex, no funciona, las protestas vuelven a las calles y Macron no remonta, Philippe puede ser el marido ideal para buena parte de los republicanos y de la propia LREM.  

Macron quiere abrir una nueva etapa con un primer ministro que sea solo su ejecutor. Pero si la apuesta no sale (la crisis está ahí) quizás haya fabricado a un sucesor bastante similar. Macron, que ama la 'grandeur', quería "revolucionar" Francia. Philippe, más humilde, "repararla".