23 oct 2020

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LA CLAVE

Puigdemont, en el juzgado de Bruselas donde se celebra una audiencia sobre una nueva orden de detención europea, el 23 de junio. 

AFP / JOHN THYS

Puigdemont contra el mundo

Luis Mauri

El hombre de Waterloo tiene una confianza ilimitada en sí mismo. Tanta, que guerrea a la vez contra todos: España, Esquerra, el PDECat, el PNC, Europa si es menester

El avispero posconvergente ya no zumba. Ruge. Quita el sentido. El ultimátum de Puigdemont, sus presos y sus ‘consellers’ del gobierno zombi de Torra al PDECat, al que exige vasallaje, se ha estrellado contra el último dique orgánico heredero de Convergència. Pocos daban un euro por la resistencia de Bonvehí, Bel, Solsona y el resto de la dirección del partido, asediados por las huestes de Puigdemont hasta en el interior de su cuartel. Tanto es así, que los dirigentes purgados en los últimos meses por el hombre de Waterloo se escindieron en el Partit Nacionalista de Catalunya (PNC), inspirado en la pragmática rentabilidad del PNV, al concluir que no podían confiar en que el PDECat les brindara amparo.

Bonvehí y los suyos han dicho que ya no tragan más y asumen una eventual ruptura con Puigdemont. Este, tras el fiasco de la Crida, prepara a su vez un nuevo partido. Son dos fortalezas y dos debilidades que funcionan como vasos comunicantes. El PDECat carece de liderazgo electoral pero tiene organización territorial, derechos electorales y alcaldes pendientes de la realidad y de las subvenciones de la Diputación de Barcelona. Puigdemont tiene un portentoso gancho electoral, pero está huérfano de organización y territorio.

Todo o nada

La ruptura (atención, no apuesten todo o nada a que acabará por materializarse) sería muy perjudicial para ambas partes. Estas lo saben. Tras el desgajamiento del PNC, una nueva escisión podría significar la ruina frente a ERC, el rival principal en el largo combate por la hegemonía nacionalista.

Puigdemont tiene una confianza ilimitada en sí mismo. Tanta, que guerrea a la vez contra todos: España, Esquerra, el PDECat, el PNC, Europa si es menester..., el mundo. Pero para la dirección del PDECat es cuestión de supervivencia: si cede, está amortizada. Su única opción es resistir, incluso hasta la escisión. ¿Podría quedarse con solo cinco de los 34 diputados actuales? Sí, pero tendría control sobre sus parlamentarios; ahora no lo tiene en absoluto.