15 jul 2020

Ir a contenido

EL CAOS SE CIERNE SOBRE EL BARÇA

Nikola Mirotic, desolado tras perder la Liga.

EFE / MANUEL BRUQUE

Perder dos títulos en cuatro horas

Emilio Pérez de Rozas

En mis tiempos mozos, los diarios deportivos hubiesen titulado hoy “Adiós a la Liga”. Era, recuerdo, un título muy recurrente. El Barça casi siempre perdía la Liga. Ahora, ya mal acostumbrados, hoy no aparecerá ningún título así en los pocos kioscos que quedan, pero podrían titular, algo tan catalán, como “foc nou”.

El Barça es el único club del mundo capaz de perder dos títulos, dos Ligas, en cuatro horas. Y ¡ojito! que, en un año tan esperpéntico como el que nos está tocando vivir (de eso, pobre, no tiene la culpa, o casi, Josep María Bartomeu), ha sido capaz de perder el título de baloncesto y fútbol en las cuatro horas que van de las ocho de la tarde a las doce de la noche. Y eso, ni proponiéndotelo, lo consigues.

El Messi del basket

Peor aún, el Barça fichó, a golpe de talonario, al Messi del basket, ese chico tan apuesto que se llama Nikola Mirotic, que ayer hizo el peor partido de su vida, en la final de la Liga y la tarde en que más le necesitaba el Barça. Yo, como de tantas otras cosas, no tengo ni idea de baloncesto, más allá del ‘corte de UCLA’, pero he visto que la valoración de Mirotic en esa final, ante un rival más débil, fue de -1. ¡Ah! y salió de la cancha faltando varios minutos por cinco personales. Tela, de verdad.

Y, poco después, insisto, el Barça, vale, sí, venga, empujado por el maldito VAR, que no le ayuda en nada, le dio la razón al mismísimo Leo Messi cuando dijo una frase que, mira por donde, tal vez anoche sí entendiera Quique Setién, que llegó a cuestionársela (me cuentan) algunos días después a ‘D10S’, cuando dijo aquello que “jugando así no nos da para ganar”. Se supone que la Liga o, da igual, la mismísima Champions, que Ernesto Valverde, por cierto, mi amigo, dejó encarrilada y, sobre todo, con mejor complicidad con la plantilla de las ‘vacas sagradas’ cuando lo despidieron.

Suerte tuvieron todos de que anoche no había nadie en el Camp Nou, pues los pitos y el griterío hubiese sido ensordecedor contra todos, fijo.