13 ago 2020

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Clásico de TV-3

Algunos de los actores de la serie ’Com si fos ahir’ (TV-3), durante el rodaje de una secuencia del capítulo 500.

JOAN CORTADELLAS

Culebrón en peligro de extinción

Imma Sust

¿Si no fomentamos nuestra cultura, qué cultura tendremos? Si nos quitan nuestra serie, ya pueden cerrar TV-3

La nueva normalidad, el desconfinamiento, la desescalada, la tercera fase, la 'era covid' o el gran desfase. Que la llamen como quieran, pero hay muchas cosas de esta nueva época que a mí me gustan y me hacen feliz.

Para empezar, se ha acabado esto de dar dos besos a señores a los que no conozco, tengo espacio en la playa y en los restaurantes ya no me tiran el humo a la cara ni oigo las conversaciones ajenas.

Pero no todo es bonito en este mundo. Detesto tener que pedir cita para todo. No te puedes presentar en una peluquería a lo loco pidiendo un corte de pelo mientras lees la revista 'Lecturas'. No. Ya no hay 'Lecturas'. Todo requiere una preparación que da mucha pereza. Saca la mascarilla , lávate las manos, no estornudes, pon cara de salud y no respires durante una hora. Nos han quitado la capacidad de improvisar. Ahora todo tienes que estar programado y planeado con antelación. Nuestra vida se ha vuelto mucho más rutinaria.

No me gustan las rutinas pero sí es verdad que hay algunas tradiciones del pasado que echo de menos. El culebrón de la tarde de TV-3. Llevo con esta rutina desde que tengo uso de razón. Primero lo veía en directo, luego en vídeo y ahora a la carta. Es una rutina de las que molan y parece ser que, por primera vez en la historia, está en peligro. Puede parecer una frivolidad y es cierto que tenemos un millón de plataformas que nos ofrecen series para una eternidad. Pero estas series no hablan de mi realidad ni hablan mi idioma. ¿Si no fomentamos nuestra cultura, qué cultura tendremos? Si nos quitan nuestra serie, ya pueden cerrar TV-3. Todo lo demás ya nos lo cuentan las privadas. Noticias, deportes y el tiempo. Este gasto sí que es inútil. Tenemos mil aplicaciones para informarnos y para saber si mañana lloverá. ¡Vamos a salvar el culebrón! Vamos a salvarnos a nosotros mismos. No podemos permitir que otros nos expliquen el mundo y quedarnos callados sin voz. No nos lo podemos permitir.