28 sep 2020

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Vista aérea de la manifestación del pasado 8-M en Madrid.

'Kill the TERF'

Lucía Etxebarria

Se nos acusa de tránsfobas cuando alertamos de que las leyes trans, que permiten la reasignación de género con una declaración, tienen defectos de forma

Quizá ustedes hayan escuchado hablar de la ley Trans que pretende pasar Podemos. Básicamente es una ley análoga a la Bill C-16 de Canadá o a la 74-L. de Noruega. Esto quiere decir que mañana Bertín Osborne podría ir al registro civil y cambiarse el sexo registral. Bastaría con su declaración. Nadie podría, en ningún caso, bajo ningún concepto, supervisar sus antecedentes penales, ni hacerle un estudio psicopatológico. Además, yo no podría cuestionar su decisión, no podría decir que Bertín Osborne era un hombre, pues  se me podría acusar de crimen de odio y discriminación, se me podría expulsar de mi trabajo o incluso podría jugarme la cárcel.

En Noruega, la periodista Kasja Ekman anunció que la ley era peligrosa para las mujeres. La llamaron TERF (feminista transexcluyente) y tránsfoba, y recibió amenazas de muerte.

Noruega. En el 2013, Kristoffer Johansson descuartizó a su mujer. Nunca encontraron sus manos. Fue condenado a 14 años de prisión. Se autodesignó como mujer. Según la ley, nadie podía cuestionarlo. Le transfirieron a una prisión femenina. Se abrió un perfil de Instagram, como Magdala Johansson, desde el que empezó a subir fotos de «sus obras de arte» (un dibujo de unas manos femeninas descuartizadas) y del rifle con el que piensa «matar a la TERF»  ('Kill the TERF' es un lema del transactivismo). Kasja teme que la asesine en uno de sus permisos.

Amparo legal

Canadá. Mathew Harks, culpable de 200 asaltos sexuales a 60 niñas menores de edad, tres de ellas con menos de 8 años, entró y salió de la cárcel durante siete años. En el 2014 se reasignó como mujer, como Madilyn Harks. Se le envió a una prisión femenina. Hoy vive libre. Según la ley, nadie puede impedirle el acceso a un vestuario o cuarto de baño femeninos.

Adam Laboucan asesinó a un bebé a los 12 años, y violó a un niño de 3 años a los 15. El bebé necesitó una reconstrucción quirúrgica de su recto. Se reasignó como Tara de Sousa. Fue trasladada a la prisión federal de Quesnel, en British Columbia, donde asaltó a una guardia femenina.

Reino Unido. Stephen Terence Wood entró en prisión por varios casos pedofilia y violación. En la cárcel se cambió el nombre. Primero a David Thompson, y luego a Karen White. Se autodesignó como transgénero (no se sabe cómo burló la ley británica) y acabó en una cárcel de mujeres, haciéndose pasar por mujer.  Allí violó a tres mujeres.
Todos eran hombres. Con genitales masculinos, que  podían mantener erecciones. NO eran mujeres trans (yo sí creo que las mujeres trans existen, y no creo que sean violadoras ni pederastas). Eran hombres. Hombres que se aprovecharon de la brecha de una ley redactada a toda prisa.

Becas y subvenciones

Canadá no tiene ley de violencia de género. Noruega tampoco. En Canadá, una mujer es asesinada cada 2,5 días, según el informe anual del Canadian Femicide Observatory for Justice and Accountability. Así que no, allí nadie ha burlado una inexistente ley de violencia de género. Pero sí que hay hombres que han pedido becas para mujeres o subvenciones para empresarias. Becas y subvenciones creadas para paliar esa «desigualdad estructural» de la que hablaba la propia ministra Irene Montero. Esa ministra que quiere impulsar una ley análoga a la Bill C-16 y a la 74-L  ¿de verdad quiere acabar con la desigualdad estructural?

Cuando alertamos de que esas leyes tienen defectos de forma somos unas tránfobas todas. Tan tránsfobas como Kasja Eksman, que vive amenazada de muerte porque nadie quiso escuchar la voz de la sensatez.

En fin, cuando las barbas de tu vecino veas cortar…
…Recuerda que en las cárceles españolas también hay violadores y asesinos de mujeres.