15 jul 2020

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VOTACIÓN EN EL CONGRESO

Los diputados de ERC Gabriel Rufián y Marta Rosique pasan junto al portavoz del PNV, Aitor Esteban, durante el pleno de este jueves en el Congreso.

EFE / CHEMA MOYA

ERC insiste en demostrar que es prescindible

Jordi Mercader

Con su 'no' al decreto de la nueva normalidad, los republicanos se han instalado definitivamente en la marginalidad parlamentaria

La convalidación del decreto de la nueva normalidad por el Congreso de los Diputados ha aportado una noticia, el PP se ha dado por enterado del cambio de actitud de Ciudadanos. Y una confirmación, ERC se ha instalado en la marginalidad parlamentaria. Las razones por las que ERC y JxCat votaron en contra del decreto que establece lo que estableció el Govern de la Generalitat (tras conocer el contenido de aquel texto) rozan el misterio. Los tres mandamientos son los mismos (mascarilla-distancia física-higiene), pero lo que es bueno para la Generalitat no parece suficiente para el Gobierno de Pedro Sánchez. JxCat suele estar siempre a la contra y no tiene mayor secreto, sin embargo la actitud de ERC tiene su intríngulis.

El argumento habitual de los republicanos para rechazar un decreto del Gobierno de Sánchez durante la emergencia ha sido la invasión competencial. En este caso no parece razonable hacerse fuertes en esta línea defensiva. El PNV, al que nadie le toserá en celo autonómico, les ha estropeado la excusa al señalar que no se detecta en este decreto ni desprecio al autogobierno ni merma competencial alguna.

Coincidencias incómodas

Sánchez ya ha demostrado que no le importa triangular con Ciudadanos y ERC las veces que haga falta para sacar adelante sus propuestas; sin embargo, los republicanos parecen empeñados en confirmarle al PSOE que puede prescindir de sus votos sin que el mundo se pare. Lo más claro que han dicho los portavoces de ERC para votar en contra es que nadie los telefoneó para negociar. Está claro que a los republicanos les incomoda sobremanera coincidir con Ciudadanos; por el contrario, no les preocupa alinearse con Vox.

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El PP parece más atento a la evolución de las cosas. El acercamiento de Ciudadanos al Gobierno limita la eficacia de la oposición crepuscular de los populares, hasta el punto de que Pablo Casado parece que se ha dado cuenta. El voto afirmativo al decreto de la nueva normalidad es una novedad, rodeada todavía de declaraciones rimbombantes sobre quién ofrece la mano para pactar y quién la retira; de todas maneras, tiene una relevancia mucho menor que las negociaciones mantenidas entre socialistas y populares en el seno de la comisión parlamentaria para la reconstrucción.

Un acuerdo Gobierno-PP en el documento de la reconstrucción daría credibilidad al plan y esta es una condición imprescindible para conseguir el efecto perseguido por la iniciativa. También a Sánchez y a Casado les conviene para asentar sus respectivos papeles en una delicada coyuntura. Siempre hay un inconveniente y aquí el nombre propio del problema podría ser la Agencia Nacional de Salud Pública propuesta por Casado. Este organismo coincide tanto con el Centro Estatal de Salud Pública al que aludió el ministro Salvador Illa que casi puede darse por descontado que prosperará. La cuestión es que las comunidades autónomas deberían tener una participación muy significativa en esta entidad si no se quiere abrir un nuevo frente competencial. De ser así, ERC y JxCat ya tendrían el discurso hecho.