08 jul 2020

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LA CLAVE

El presidente del PP, Pablo Casado, conversa con el expresidente del Gobierno, José María Aznar, en la Convención Nacional del PP en enero.

DAVID CASTRO

Casado y los 'pedigüeños'

Gemma Robles

El líder popular, imitando a Aznar con González, juega a sembrar dudas sobre España en la UE cuando aspiramos a 140.000 millones para la reconstrucción. Ir a la ruleta europea a arriesgar dinero de todos no es de recibo

Que a Pablo Casado le cuesta encontrar un perfil en el que sentirse cómodo agobiado políticamente, como lo está, desde la derecha por Vox y desde el centro por un partido como Ciudadanos, endeble pero reinventándose, ya es hecho acreditado. Sus bandazos estratégicos desde que se hizo con el PP conforman una abultada hemeroteca. Ahora, ante el aviso demoscópico de que el socialista Pedro Sánchez se debilita lo justo, tirando a poquito, tras una crisis sanitaria sin precedentes y una incertidumbre económica que corta la respiración de muchos, el líder popular ha tomado una decisión arriesgadísima: erosionar al Gobierno sembrando dudas en Europa. Y en un momento clave. Casado pide a Bruselas que ponga severas condiciones a España antes de garantizarle fondos por la Covid, lo que supone hacer una cuestionable oposición jugándose a la ruleta política europea, además, el dinero que ha de garantizar la reconstrucción del país.

No estamos para juegos. Según el FMI, la española será la economía más damnificada por el virus. No es razonable buscar atajos poniendo en riesgo recursos indispensables: 140.000 millones. Si el objetivo es proteger la reforma laboral de Mariano Rajoy, como sostienen, por creerla indispensable, búsquese la forma de hacerlo en el Congreso como corresponde.

Tampoco es de recibo aprovechar el desconocimiento sobre los protocolos para sembrar miedo: si el Consejo europeo aprobase el reparto que tiene sobre la mesa, Sánchez tendría que presentar a continuación un Plan de Recuperación con proyectos concretos sobre desarrollo digital,  medioambiente e inversiones que, sólo después de ejecutarse, recibiría financiación. No, no se trata de que los "pedigüeños" cojan el dinero y corran a "sufragar los proyectos comunistas" de Pablo Iglesias, como ha llegado a decir algún conservador. Que cada cual haga la política que crea oportuna. Pero cuidado con la ruleta.