15 jul 2020

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DOS MIRADAS

Varios sanitarios agradecen los aplausos de la ciudadanía,  en el Hospital Dos de Maig de Barcelona, el 8 de abril. 

FERRAN NADEU

98 días (y 2)

Josep Maria Fonalleras

Hemos vivido un paréntesis que todavía no sabemos cerrar

Hay quienes han vivido en el vértigo del vacío, embutidos en unas jaulas siniestras, inquietos ante el futuro más incierto, mientras veían, en la televisión, confinamientos exquisitos, gimnasia en el césped de la mansión. Hay quienes han aprendido repostería mientras otros no sabían qué pan (o qué techo) podrían ofrecer a los hijos cuando acabara el drama y comenzara una tragedia que no viene de ahora: es un acto más de la representación de la pobreza extrema, de la miseria de hoy y de la zozobra que vendrá.

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Hemos vivido emocionantes escenas de solidaridad y también ejercicios innobles de apropiación del dolor, con propagandas (políticas o comerciales) carentes de sinceridad, de dignidad. Hemos vivido escenas infernales en las residencias de ancianos.

Los eslóganes han servido tanto para acentuar una línea ideológica como para vender un coche. No sabemos aún si hemos aprendido algo. Hemos constatado, sin embargo, el coraje de mucha gente que ha estado en primera línea –en la sanidad, la enseñanza, los supermercados, los servicios básicos– y que no ha tenido tiempo de pensar dónde estamos o a dónde iremos. Hemos vivido un paréntesis que todavía no sabemos cerrar.