06 jul 2020

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ANÁLISIS

Un manifestante en California lleva una camiseta de Kaepernick 

MARCIO JOSÉ SANCHEZ (AP)

Kaepernick y los referentes sociales

Luis Mendiola

La frase por sí sola debería llevarnos a la reflexión. Black lives matter. Las vidas negras importan. ¿Es necesaria esa declaración de principios?  Por mucho que nos avergüence en el siglo XXI encontrarnos aún ante un conflicto tan sonrojante, que lo hace,  parece que sí.  ¿No debería estar interiorizado y formar parte de nuestro ADN? Aunque la respuesta parece obvia,  esa es la razón de las movilizaciones que no paran de suecederse en todo el planeta: alzar la voz contra el racismo y la discriminación, para erradicar ese virus silencioso, contagioso y dañino como pocos.

Icono global

La revuelta contra el racismo ha vivido su estallido en Estados Unidos. Es difícil permanecer indiferente ante las hirientes imágenes de la brutalidad policlal en la detención de George Floyd, poco antes de su muerte. Por desgracia, lo sucedido en las calles de Minneápolis, repetido días después en Atlanta, son un expediente más en el conflicto abierto en la historia del país estadounidense, una sociedad que aún arrastra tics del supremacismo blanco y  donde continúan desgranándose episodios de discriminación en la vida cotidiana.

El valor añadido de la revuelta, masiva y pacífica en la mayor parte de los casos, es que se han puesto al frente de las movilizaciones algunas de las grandes estrellas del deporte, modelos de referencia social. Pocas imágenes transmiten un mensaje tan potente como la que dejó el ‘quaterback’ de fútbol americano Colin Kaepernick en el año 2016, rodilla en tierra, mientras sonaba el himno de Estados Unidos. Fue su forma de denunciar la violencia policial contra ciudadanos negros.  Solo el puño en alto de Tommie Smith y John Carlos en el podio de los Juegos de México-68 en reivindicación de los derechos civiles y del poder negro tuvo un impacto visual mayor.

El gesto de Kaepernick, escenificado durante su etapa en los San Francisco 49ers,  ha mutado en icono para la lucha racial que se ha extendido por  las calles de ciudades y pueblos de Estados Unidos. Pero también de forma global.  Hemos visto cómo se repetía ese gesto en los campos de la Bundesliga, de la Premier y  también en la Liga Santander. Es una ola imparable que nos obliga a mirarnos a nosotros mismos.  A actuar contra casos que contaminan la convivencia y que están en la mente de todos.

Sí. Esos episodios lamentables no solo ocurren e Estados Unidos. También en nuestras calles. En nuestro día a día. Incluso Estrellas del deportes como Eto’o, Alves, Marcelo, Kameni o más recientemente Iñaki Williams, víctimas de ataques racistas en nuestros estadios, han sido algunos de los que se han atrevido a alzar la voz en España y a explicar su experiencia. Pero se necesitan más referentes, nuestros propios Kaepernick, para recorrer con más rapidez el camino de la igualdad.