06 jul 2020

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IDEAS

Monumento a Colón, en Barcelona.

RICARD CUGAT

¿Y si quemamos 'L'Atlàntida'?

Xavier Bru de Sala

Como deberían saber siquiera un par o tres de las miembros de la CUP y tal vez incluso algún asociado-asociada de los ‘comuns’, Verdaguer explica su 'Atlàntida' a Colom, más conocido como Cristóbal Colón. Por si fuera poco, el largo poema está dedicado a Antonio López, su protector y primer marqués de Comillas, esclavista, cuya estatua es pionera global entre las que van pasando a mejor vida por razones de justicia retrospectiva. 

Por si fuera poco, recordaremos que Menéndez y Pelayo calificaba a Verdaguer como el poeta más dotado de España, igual o superior a Víctor Hugo. Todo esto, que ya sería más que suficiente para los que desde la izquierda más izquierdista pretenden ajustar cuentas con la parte de la historia que consideran útil sino a sus fines sí a las filigranas estéticas de su ballet moral (Kundera), palidece y hace palidecer de rabia a los que llegan a saber, ni que sea de oídas, que 'L'Atlàntida' es, de manera más que simbólica, un canto patriótico a España y su mayor hazaña, el descubrimiento de América, cumplida, como recoge y detalla Verdaguer, gracias a la donación de las joyas de Isabel.

Renegar de un clásico

Cualquier monumento a una figura del pasado es un símbolo portador de contenido y significado biográfico. El hecho de pasar por delante equivale a rendirle homenaje. Los unionistas, por ejemplo, deben tragarse aunque no les guste la escultura casi ciclópea de la plaza de Catalunya dedicada al coronel Macià. En cambio, los poemas, como cualquier obra de arte, no reflejan necesariamente las peripecias vitales de sus autores y somos bien libres de acceder o no. Pero en un sentido moral, renegar de un clásico por razones ideológicas equivale a quemarlo en espíritu.

La misma Barcelona que se había entusiasmado con 'L'Atlàntida' en 1877 es la que se dedica un homenaje a ella misma, a su impulso ambicioso y optimista, con el monumento a Colón, inaugurado en el año de la gran Exposición. Mucho que ver con la voluntad de expansión de la que somos herederos. Nada que ver con las posteriores atrocidades del colonialismo.