08 jul 2020

Ir a contenido

ANÁLISIS

El presidente de EEUU, Donald Trump, se dirige al público de Tulsa durante un mitin.

NICHOLAS KAMM (AFP)

Trump entra en campaña

Rafael Vilasanjuan

El miedo será la gran estrategia electoral del dirigente: a los inmigrantes, al desorden en las calles y a China

El titular puede llevar a engaño teniendo en cuenta que el modelo de gobierno del presidente de EEUU consiste en estar permanentemente en campaña, agitando a sus votantes, -que son muchos-, y desafiando a todo el resto, hurgando en todo lo que haga mella y pueda polarizar. Mas que para gobernar, Donald Trump utiliza el poder para figurar y ninguno de sus movimientos puede pasar desapercibido. Ese es el sentido del primer acto publico masivo de este sábado en Tulsa, desafiando no solo al movimiento antirracista, sino también a los consejos científicos y de salud de evitar aglomeraciones en pabellones cerrados, donde el virus puede seguir mutiplicándose en el país del mundo donde más contagios y muertes se han registrado ¿Qué mejor para abrir su temporada de verano e iniciar la campaña?

Preparémonos para una campaña dura. Si buena parte de sus decisiones de gobierno llevan un halo de polémica, en la antesala electoral Trump se hace fuerte abriendo trincheras y trabajando con estrategias de guerrilla. Por eso ha decidido que su primer acto publico desde que comenzó la pandemia fuera en Tulsa, una ciudad que todavía guarda en el recuerdo una de las peores masacres supremacistas en el siglo pasado.

Hay que agitar la campaña, porque de no moverse, las encuestas ya están dando ventaja a su mayor rival, Joe Biden, por primera vez incluso las que realizan medios conservadores. Puede que el discurso racista favorezca el voto demócrata, pero Biden está lejos del ideal de los afroamericanos y no parece alguien que vaya a cambiar mucho la situación de injusticia en la que viven. En cambio, el desorden y el caos en las calles, pueden encender la llama en los votantes que aunque no estén cerca de Trump, aprueben el orden y la fuerza para frenar las protestas que llenan calles en buena parte de las ciudades de EEUU.

Leña al fuego

Desafiando a las leyes del virus, Trump ha querido inaugurar la campaña con un primer acto púbico que pone en entredicho cualquier política de seguridad y mas en un estado, Oklahoma, donde el pico de la infección sigue subiendo. Pero cada vez queda menos tiempo para consolidar los ejes de su campaña y empezar a movilizar a su tropa en torno a los grandes temas que sustentan su visión del mundo: el rechazo absoluto a los inmigrantes, el supremacismo ultranacionalista y una batalla abierta contra China convertida ya en la nueva guerra fría entre las dos principales potencias mundiales.

Echando leña al fuego no parece que el presiente sea el mejor candidato para reconducir estos problemas, pero si la gente tiene miedo, entonces arrasará.  Miedo: esa será su estrategia. Convertir a los inmigrantes en el gran enemigo de las capas sociales mas desfavorecidas; el desorden en las calles como un ataque a la nación y por supuesto seguir acusando a China de todos los males que no ha sabido atajar, desde la expansión del virus a la desindustrialización. Hay mucho en juego, por eso ha salido a sacar pecho en Tulsa, para empezar la campaña. El primer paso de un verano que se espera muy caliente.