25 oct 2020

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Tras el confinamiento

El hospital de emergencia que se instaló en la Fira.

JOAN CORTADELLAS

Entre cuatro paredes

Núria Iceta

En estos tres meses de confinamiento en fases diversas las cuatro paredes de casa han sido el marco mental donde nos hemos movido. Desde aquí nos hemos visto abocados a cuestionarnos muchas cosas mientras las paredes, los muros, las construcciones que delimitan nuestro espacio físico se han agrandado, empequeñecido o transformado según la experiencia que hemos tenido.

Pienso en las mascarillas, los EPI y los guantes que nos han obligado a expresarnos de formas diversas.

Pienso en los frágiles tabiques provisionales que separaban camas de hospital.

Pienso en las pantallas de los dispositivos electrónicos que evidencian la distancia pero también tienden puentes.

Pienso en la cuarta pared del teatro, ahora convertida también en una pantalla.

Pienso en el muros de la indefensión cuando se paran los procesos administrativos pero la vida continúa.

Pienso en los muros de las prisiones que se hacen aún más altos.

Pienso en el verde que ha desbordado parterres y alcorques, y la media sonrisa que produce ver cómo vence su tozudez a nuestro dirigismo.

Pienso en la pared que se levanta alrededor de los chicos aislados en casa, sin ordenadores que los malconecten con los compañeros y profesores.

Pienso en las paredes del Hospital del Mar, y en el humanismo que las desborda por la acción de los sanitarios que sacan los pacientes a tomar el aire y ver el mar cada día.

Pienso en las cuatro paredes que no tienen todos los que se amontonan en los polideportivos, en una habitación compartida, en un cajero automático, en un portal.

Pienso en las paredes de las oficinas de atención de los servicios sociales, que ya son ventanas a la calle o directamente mesas fuera, para poder atender la avalancha de peticiones de ayuda.

Y pienso... ¿qué haremos, mañana, con todos estos muros? Las ciudades son espacios de grandes posibilidades para todos si compartimos los recursos de que dispone y rompemos los muros de las desigualdades que también las pueden hacer tan crueles. ¿Cómo nos podemos reencontrar en la misma ciudad de los prodigios pero en otro juego de paredes?