25 sep 2020

Ir a contenido

PASOS TRAS EL COVID

La estrategia de las tres 'R'

LEONARD BEARD

La estrategia de las tres 'R'

Antón Costas

En medio de esta economía pandémica, hay que resistir, recuperarse y reinventarse atreviéndonos a pensar lo impensable

La economía pandémica que nos ha traído el covid-19 me ha hecho recordar una sentencia del gran economista británico de la primera mitad del siglo pasado, John Maynard Keynes, escrita en unos años que riman con los actuales: "Cuando esperas que ocurra lo inevitable, sucede lo impensado". Lo inevitable era la digitalización, la inteligencia artificial, el cambio climático … y nos ha llegado la pandemia.

El virus nos ha arrojado de forma impensada y brutal a escenarios que las actuales generaciones nunca han vivido. No podemos aún conocer todos los impactos. Pero hay uno que ya hemos experimentado: el sentimiento de vulnerabilidad como seres humanos. Una vulnerabilidad que nos lleva a buscar protección en el Estado, una institución a la que las élites cosmopolitas arrogantes de las últimas décadas habían dado por muerta a manos de los mercados libres, globales y desregulados.

Sentimos un impetuoso deseo de volver al mundo de relaciones sociales alegres y desenfadadas de antes de la pandemia. Pero ese mundo se ha ido. Ese era "el mundo de ayer", remedando el título del conocido ensayo de Stefan Zweig, el gran cronista del Imperio austrohúngaro, un libro al que vale la pena volver.

A corto, medio y largo plazo

¿Qué hacer en medio de esta economía pandémica? Sugiero que practiquemos la estrategia de las tres 'R': resistir, recuperarse, reinventarse. En cada una de estas etapas hemos de atrevernos a practicar la máxima de Horacio divulgada por Immanuel Kant del 'sapereaude', atrevernos a pensar lo impensable. Me limitaré aquí al campo de la política económica y la empresa.

Resistir. Es la tarea prioritaria en el corto plazo. Se trata sobrevivir, como sea. No tenemos un 'manual de supervivencia'. Podríamos haber aprendido de la experiencia de los países asiáticos y africanos, que llevan décadas enfrentándose a virus similares. Pero, arrogantes, pensábamos que en nuestro mundo desarrollado eso no ocurriría.

Ahora hay que atreverse a hacer lo impensable. Los gobiernos deben convertirse en "pagadores últimos" de los salarios para que no se interrumpa el flujo de ingresos y pagos de la economía. Los bancos centrales han de actuar como "prestamistas de último recurso" de las empresas y los gobiernos. Lo están haciendo con los ertes y con el programa del BCE de compra de deuda pública de pandemia. Pero han de ser aún más atrevidos.

Las empresas han de lograr sobrevivir. Para ello han de dar prioridad a la liquidez, a tener dinero en caja, para poder aguantar los meses necesarios para que se controle la pandemia. A la vez, han de preservar las habilidades de sus empleados y el mundo de relaciones laborales cooperativas.

Recuperarse. Es la tarea para el medio plazo. Hay que ir con cuidado y no dejarnos llevar por el deseo de volver rápidamente a la normalidad anterior. La recaída complicaría mucho las cosas. Los gobiernos han de preservar el empleo salvado con los ertes a medida que se va reabriendo algunos sectores. En aquellos otros que se retrasarán por estar más vinculados al mundo de relaciones sociales desenfadadas que se fue -como el ocio, la restauración y el turismo- habrá que seguir ayudándoles a sobrevivir.

Las empresas han de garantizar que vuelven de forma segura, tanto para sus trabajadores como sus clientes. Mientras no nos sintamos seguros, los consumidores no volveremos, aunque las empresas abran las puertas y suban las persianas. 

Reinventarse. Es la tarea para el largo plazo. La organización del trabajo en las empresas no podrá ser la misma. El teletrabajo volverá en su mayor parte a las oficinas. Pero estas tendrán que organizarse de otra forma. Las empresas tendrán también que adaptarse a las nuevas pautas y preferencias de los consumidores. El covid-19 ha anticipado un lustro las tendencias inevitables que ya estábamos viendo. El único criterio para la adaptación es el de "ensayo y error". Pero, en cualquier caso, está claro que no podemos pensar el futuro en términos del pasado.

También tendremos que encontrar un nuevo equilibrio entre sector privado, sector público y sector social. Son los tres pilares de la prosperidad de los países. Como un taburete, los tres son necesarios.  El virus ha impactado en uno de los sectores en los que los mercados peor funcionan: el de la salud. Habrá que hacer lo mismo en otros sectores estratégicos.

No hay un manual general para desarrollar esta estrategia de las tres 'R'. Cada uno ha de escribir el suyo, estimulado por la sentencia de Keynes y la máxima de Kant.