Feminismo y transfobia

Todas las vidas

Si el feminismo ha de ser tránsfobo, me apeo

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Un cartel de la campaña de València por el día del Orgullo LGTBI+ en el centro de la ciudad

Un cartel de la campaña de València por el día del Orgullo LGTBI+ en el centro de la ciudad / Miguel Lorenzo

Hay quien dice que el sujeto político del feminismo es solo la mujer. Hay quien habla de las mujeres como a hembras para dejar claras las diferencias entre sexo y género. Le han querido llamar feminismo radical y su discurso se impone en ciertos espacios. Me considero feminista, y esto quiere decir alguna cosa más que luchar por las mujeres y hacerlo sin matices. Durante siglos los hombres han decidido por nosotras, y la última cosa que espero del movimiento en el que me siento más representada es que no escuche, no matice o hable en nombres de todas. 

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Entiendo las dudas sobre sexo y género y los roles y las construcciones culturales y sociales que se derivan de ellos. Entiendo que las mujeres han sido un grupo social infravalorado y que se han de proteger. Puedo entenderlo todo. De hecho, trabajar la empatía y la escucha activa forma parte del trabajo que hago al considerarme feminista: precisamente porque no quiero hablar en nombre de nadie ni invisibilizar las diversidades que existen dentro del movimiento.

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Conmigo, si el feminismo no tiene como sujeto político también a las mujeres trans, no contéis. No creo que incorporar una mujer trans al sujeto político del feminismo sea restarles derechos a las mujeres; en cambio, no considerar a las mujeres trans en el sujeto político del feminismo sí que me parece que resta derechos a las mujeres trans. Diré más: los hombres trans, que empezaron a socializarse como mujeres, también han de poder formar parte de alguna manera de la lucha feminista. En definitiva, para mí esta revolución busca garantizar los derechos, las libertades y la protección de todas las víctimas del sistema patriarcal; esto incluye tantas vidas y realidades que no me atrevo a acotar el sujeto político. 

Yo, en nombre del feminismo, quiero cambiar el mundo. El mundo entero. Y esto quiere decir cortar de raíz los privilegios, las narrativas y las construcciones hechas en base a unos cuantos, quiere decir cortar de raíz las discriminaciones tengan la forma que tengan, quiere decir cortar de raíz lo que nos oprime. Si mi lucha arrincona -como el patriarcado- y esconde ciertas realidades, como puede ser la trans, deja de representarme. Si el feminismo ha de ser tránsfobo, me apeo.