28 nov 2020

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Feminismo y transfobia

Un cartel de la campaña de València por el día del Orgullo LGTBI+ en el centro de la ciudad

Miguel Lorenzo

Todas las vidas

Jenn Díaz

Si el feminismo ha de ser tránsfobo, me apeo

Hay quien dice que el sujeto político del feminismo es solo la mujer. Hay quien habla de las mujeres como a hembras para dejar claras las diferencias entre sexo y género. Le han querido llamar feminismo radical y su discurso se impone en ciertos espacios. Me considero feminista, y esto quiere decir alguna cosa más que luchar por las mujeres y hacerlo sin matices. Durante siglos los hombres han decidido por nosotras, y la última cosa que espero del movimiento en el que me siento más representada es que no escuche, no matice o hable en nombres de todas. 

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Entiendo las dudas sobre sexo y género y los roles y las construcciones culturales y sociales que se derivan de ellos. Entiendo que las mujeres han sido un grupo social infravalorado y que se han de proteger. Puedo entenderlo todo. De hecho, trabajar la empatía y la escucha activa forma parte del trabajo que hago al considerarme feminista: precisamente porque no quiero hablar en nombre de nadie ni invisibilizar las diversidades que existen dentro del movimiento.

Conmigo, si el feminismo no tiene como sujeto político también a las mujeres trans, no contéis. No creo que incorporar una mujer trans al sujeto político del feminismo sea restarles derechos a las mujeres; en cambio, no considerar a las mujeres trans en el sujeto político del feminismo sí que me parece que resta derechos a las mujeres trans. Diré más: los hombres trans, que empezaron a socializarse como mujeres, también han de poder formar parte de alguna manera de la lucha feminista. En definitiva, para mí esta revolución busca garantizar los derechos, las libertades y la protección de todas las víctimas del sistema patriarcal; esto incluye tantas vidas y realidades que no me atrevo a acotar el sujeto político. 

Yo, en nombre del feminismo, quiero cambiar el mundo. El mundo entero. Y esto quiere decir cortar de raíz los privilegios, las narrativas y las construcciones hechas en base a unos cuantos, quiere decir cortar de raíz las discriminaciones tengan la forma que tengan, quiere decir cortar de raíz lo que nos oprime. Si mi lucha arrincona -como el patriarcado- y esconde ciertas realidades, como puede ser la trans, deja de representarme. Si el feminismo ha de ser tránsfobo, me apeo.