ANÁLISIS

Olof Palme: caso no cerrado

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Olof Palme hace el signo de la victoria tras ganar unas elecciones en 1982.

Olof Palme hace el signo de la victoria tras ganar unas elecciones en 1982. / REUTERS

El asesinato de Olof Palme ha quedado archivado, pero las incógnitas siguen vivas 34 años después de ser abatido a la salida de un cine de Estocolmo junto con su mujer, Lisbet. Han pasado  años y dos de los principales  sospechosos, primero Christer Pettersson, apodado 'el loco solitario', y ahora Stig Engström, 'el hombre de Skandia', ya han fallecido. La revisión del caso ha sido un trabajo exhaustivo que ha analizado elementos que en su momento se despreciaron en una investigación desordenada e ineficiente. Parece que efectivamente Engstrom tiene que ver con ello, pero no ha quedado claro si actuó solo, no se ha localizado el arma homicida y seguimos desconociendo el móvil.

Palme fue un brillante y apasionado dirigente sueco muy controvertido y discutido por la derecha por sus posiciones socialdemócratas y su pacifismo en plena guerra fría. Se le admiraba o se le odiaba. Fue muy crítico y activo contra la guerra de Vietnam. Asistió a una manifestación en la capital sueca junto al embajador de la URSS. Los hechos provocaron el rechazo de EEUU, que impulsó la furia contra él a nivel internacional. A lo largo de toda su vida Palme se alineó a favor de la democracia y en defensa de los derechos humanos, en Sudáfrica contra el 'apartheid', contra la dictadura de Pinochet en Chile y en contra de la pena de muerte en España cuando fueron fusilados los etarras Txiki y Otaegui  y otros 3 militantes del FRAP. Todavía guardo la hucha con que recorrió las calles de Estocolmo recabando dinero para la conmutación de las penas de muerte.

El primer ministro Erlander, que gobernó Suecia durante 25 años, fue el mentor de Palme, de él aprendió la importancia de sostener una amplia estructura de subsidios sociales. Influenciado por su esposa, Lisbet, feminista convencida, estableció que no haría ningún nombramiento en su gabinete si no le presentaban como mínimo dos candidatos de los cuales una debía ser mujer. Viajé con Lisbet a Pekín en 1995 para asistir a la Cumbre sobre la Mujer. En este viaje  me explicó que ella había señalado al asesino en una rueda de identificación, Chister Pettersson, pero la policía no lo tuvo en cuenta.

Socialdemócrata de esencias

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Años después, en pleno referéndum de la OTAN en un almuerzo en la Moncloa, Felipe González explicó que Palme le había comentado que la neutralidad sueca era un espejismo y que en más de una ocasión habían identificado submarinos nucleares  rusos en aguas del mar Báltico, le aconsejó no salir de la OTAN. En temas de seguridad, Palme fue un destacado defensor de la seguridad compartida, que cobra una nueva lectura en nuestro mundo de hoy no solo desde el punto de vista armamentístico, sino también económico y sanitario.

Olof Palme fue un socialdemócrata de esencias, un defensor de la cooperación económica, el desarme y de la distensión frente a la disuasión basada en la acumulación de armas nucleares. Desde la Fundación Internacional Olof Palme cumplimos  con el compromiso de continuar defendiendo los principios de un hombre que murió por ellos.

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