EVOLUCIÓN DEL MUNDO EDITORIAL

¿Mercado Libre? Pues juguemos a la libertad

Quizá ha llegado el momento de que librerías y sellos independientes nos repleguemos y que nuestro trabajo se vuelva territorial

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Interior de la nueva librería Ona, en la calle de Pau Clarís de Barcelona, el 25 de mayo, día de su apertura.

Interior de la nueva librería Ona, en la calle de Pau Clarís de Barcelona, el 25 de mayo, día de su apertura. / MANU MITRU

En casa hemos notado que la última crisis nos ha cambiado cuando, al enterarnos de que, en Argentina, el grupo editorial Planeta ha empezado a vender libros directamente en la plataforma digital Mercado Libre, lo primero que hemos pensado ha sido: "Bueno, hacen lo que pueden"

Una de las cosas más aparatosas que ha supuesto esta crisis ha sido el cierre durante semanas de los puestos físicos de venta de todo tipo de productos. Detrás de estos sitios siempre hay una empresa que fabrica la mercancía. Si en tiempos de crisis lo más lógico que puede hacer un fabricante es buscar vías, cuantas más mejor, para que su producto llegue al consumidor, ¿por qué no tendría que pasar lo mismo en tiempos más o menos normalizados?

Sálvese quien pueda

Cuando alguien se interesa por el trabajo de los libreros, una pregunta recurrente que nos suelen hacer es cómo nos afecta Amazon (quien dice Amazon, dice Mercado Libre), cómo le plantamos cara. La respuesta que se espera siempre es una queja, un lamento. La mayoría de las librerías nuevas nacieron cuando ya existían estas plataformas y creo que ninguna de ellas, ni siquiera la última, Ona Llibres, que presenta entre sus líneas de negocio el proyecto de una plataforma de venta digital, pensó en Amazon en términos de competencia feroz; de hecho, todo el camino que Amazon ha ido abriendo es precisamente lo que da sentido a esto que ahora quiere hacer Tatxo Benet.

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Lo que hace el Grupo Planeta cuando decide vender sus libros directamente en Mercado Libre es intentar salvarse él mismo en toda su dimensión. Las independientes, editoriales y librerías, también nos tenemos que salvar a nosotras mismas. Planeta tiene los medios de comunicación, la banda ancha y la infraestructura para llegar al gran público; las independientes lo que tenemos es que somos muchas, con acceso directo al lector y la ventaja de la recomendación de tú a tú. Puede que sea el momento de replegarnos y que nuestro trabajo se vuelva territorial (creo que la iniciativa de Benet va un poco por aquí); puede que no nos interese estar en el mismo barco que una empresa que no duda en meter la directa dejando en la cuneta a decenas de empresas colegas de sector.