13 ago 2020

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LA CLAVE

Cayetana Álvarez de Toledo.

¡Arda la mesa de Catalunya!

Gemma Robles

El PP fuerza en el Congreso una votación sobre el diálogo. Sus objetivos: que Pedro Sánchez se moje, que los naranjas se pongan colorados y que Vox entienda quién manda. Y si se queman los puentes, mejor que mejor

Atentos. Quien avisa no es traidora. Vuelve el debate sobre Catalunya seguramente en su peor versión: la pirómana. El Congreso de los Diputados acoge una votación propiciada por la popular Cayetana Álvarez de Toledo para intentar que la mesa del diálogo, esa que en su día impulsaron PSOE y ERC, arda en llamas. 

La crispación que no cesa de engordar a raíz de la gestión de la covid-19 ya no es suficiente. Es obvio que centrar energías en la llamada Comisión de reconstrucción de una España devastada por coronavirus aburre a una parte de sus señorías. ¡Más madera a la fogata política! ¿Y hay algo que arda mejor que una mesa... para dialogar? Nada. A la pira con ella, si puede ser antes de que vuelva a ser convocada.

En esa tesis deben andar los populares: que se vea claramente qué intenciones tienen los socialistas en este asunto y, que de paso, se pongan rojos los naranjas, esos mismos que han venido avalando a Pedro Sánchez, el que quiere reactivar ese foro sobre Catalunya en verano. 

Detrás un debate fogoso, sin duda. Las cerillas están preparadas y se lucirán en una votación parlamentaria consecuencia de una moción... durita. «Fraude político». «Embuste legal». «Desfalco de la soberanía nacional». Evento con formato de un «encuentro internacional» con «delincuentes convictos». Veánse y juzgue cada cual algunos de los calificativos que Álvarez de Toledo y los suyos le dedican a la mesa de Catalunya, esa que apenas ha mantenido alguna reunión de arranque más protocolaria que práctica. Al menos de momento.

Pero eso da lo mismo. Lo importante es tratar de fulminar retóricamente la mesa y que tanto Cs como Vox vean, y tomen nota, de que esa iniciativa la ha tomado un PP que intenta (¡otra vez!) buscar el centro, o eso dice, mientras disfruta en sus constantes escapadas al extremo. Espectáculo, sin duda. La CUP, en el mismo pleno, enseña también su mechero.