14 ago 2020

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La clave

Una persona mayor, en una imagen de archivo

JOAN CORTADELLAS

Pacto de Estado ante el miedo de los abuelos

Gemma Robles

El temor de nuestros mayores ante la desescalada y a potenciales rebrotes debería ser asunto de Estado. Su protección, obligada razón de acuerdo nacional. Las residencias una opción, no una trampa. ¿A qué esperamos?

La misma generación que transitó con paso firme y generoso hacia la democracia mientras empezaba a desarrollar sus proyecto vitales; la misma que vio crecer a España y a sus propios hijos en las últimas décadas; esa que improvisó una red de protección familiar (y social) imprescindible para superar la última crisis económica... esa, sí, la que muchos tenemos en mente y en fotos del salón, espera respuestas. ¿Qué tipo de vida pueden hacer en la fase poscovid?

¿Cuánto tiempo durará el tener que primar la seguridad sanitaria frente a la emoción del abrazo a sus nietos? ¿Podrán veranear como los demás, sin más temores, si finaliza con éxito la desescalada? ¿Han de tener ahora especiales cuidados o simples rutinas médicas? ¿Habrá vacuna para ellos este otoño-invierno? Y una de las más duras, sin duda, para quienes se ven en esa tesitura. ¿Se puede volver a la residencia que se abandonó temporalmente y en algunos casos huyendo de la muerte vírica?

 Los expertos tienen vértigo a plantear respuestas que se tomen como certezas. Van dando pistas a golpe de BOE, según aconsejan al Gobierno para poner letra pequeña a la desescalada. Aún se sabe poco del covid-19 para despejar sin temeridad todas las incógnitas. Es obvio. Pero si la ciencia no permite dar contestaciones tranquilizadoras a los que tanto debemos, al menos hay que exhibir voluntad de protección y respeto por parte de los políticos. Qué menos.

El comprensible miedo de nuestros abuelos debería ser un miedo nacional. Un miedo de Estado. Un miedo impulsor de un gran pacto en torno a su bienestar... pero no fue en esta dirección la comparecencia de este jueves del vicepresidente Pablo Iglesias en las Cortes. Él, que nos debe a todos cifras oficiales sobre lo ocurrido en las residencias, abogó por un sistema de atención domiciliaria. Sin detalles. PP y Vox montaron un 'show' y le responsabilizaron de crear «una tumba colectiva». Y ahí seguimos. Dudas y cacerolas