11 jul 2020

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Editorial

Barcelona, playas bajo control

Abrir al baño los arenales es un alivio para los ciudadanos y una oportunidad para el turismo, pero la necesidad de mantener la distancia exige condiciones

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El Periódico

Usuarios en la playa de Sant Sebastià el pasado 28 de mayo.

Usuarios en la playa de Sant Sebastià el pasado 28 de mayo. / RICARD CUGAT

Han sido el sueño de muchos durante estos meses de confinamiento. El sol, la arena y el mar conforman en el imaginario colectivo una combinación de libertad, diversión y descanso especialmente añorada en los días de reclusión. Si se cumplen las previsiones, el ansiado momento llegará el próximo lunes a Barcelona. Las playas se abrirán al baño y se podrá tomar el sol, pero la necesidad de garantizar la distancia personal impone ciertas condiciones.

El aforo se limitará a 38.000 personas en el litoral y será controlado por cámaras de vigilancia, videosensores, informadores y Guardia Urbana. En las cuatro playas más concurridas, las que corresponden a Ciutat Vella (Barceloneta, Sant Miquel, Somorrostro y Sant Sebastià) se instalarán controles de acceso. En caso de saturación, los bañistas serán derivados a otras playas. Para planificar la visita, podrá consultarse la web del ayuntamiento, un semáforo virtual informará en directo del estado de la ocupación. La intención del consistorio no es cuadricular la playa, sino apelar a la corresponsabilidad de la ciudadanía. Es obligado tener presente que exponerse al contagio no es solo un riesgo personal, sino que resulta una amenaza para las personas más vulnerables.

Hasta que el virus no desaparezca de nuestras vidas es necesario introducir ciertos cambios en los hábitos cotidianos. La situación requiere importantes dosis de flexibilidad, cooperación e información. Inevitablemente, la desescalada ha originado cierta confusión, también en el acceso a las playas. Las distintas velocidades entre zonas sanitarias y las directrices de cada ayuntamiento han provocado situaciones peculiares, como municipios colindantes unidos por una misma playa, pero con usos dispares. Informarse con antelación de las particularidades de cada zona es una buena opción para evitar desengaños.

Si bien es cierto que la probabilidad de contagio es baja en los espacios de baño, tal como indica un reciente estudio elaborado por seis investigadores del CSIC, 'Informe sobre transmisión del SARS-CoV-2 en playas y piscinas', es evidente que las aglomeraciones que suelen producirse en los periodos estivales elevan el riesgo de infección. Durante una buena temporada, las restricciones más o menos ligeras serán necesarias.

Pero, a pesar de la excepcionalidad, la playa volverá a formar parte de nuestra vida. Y las diferentes administraciones ya están tomando medidas para que la experiencia resulte lo más completa posible. La Dirección General de la Costa y el Mar del Ministerio para la Transición Ecológica ha autorizado obras por valor de 1,3 millones de euros para reparar las playas de Barcelona afectadas por la borrasca 'Gloria'. La tormenta azotó la costa entre el 19 y el 24 de enero causando daños en los espigones del Bogatell y Ferrocarril de la Mar Bella que provocan una pérdida de protección. Por su parte, el Govern está elaborando un plan de desconfinamiento de las playas junto con la Agència Catalana de l’Aigua. Desde el Departament de Territori i Sostenibilitat se ha detallado un protocolo de medidas preventivas para la gestión de 234 playas con 253 puntos de control determinado a velar por «la calidad, la seguridad y la salubridad de las aguas».

Un verano con pleno disfrute de las playas es un alivio para una ciudadanía que ha sufrido meses de dolor y temor. También una oportunidad para el sector turístico, especialmente perjudicado por la pandemia. Cabe tener presente que el turismo es una fuente de negocio de vital importancia para Catalunya y el conjunto de España. De hecho, supone el 13% del PIB y el 12% del empleo. La sombra de un verano sin turistas parece alejarse. La apertura de las playas es una buena noticia, no solo representa diversión y descanso, también conlleva una reactivación económica y genera empleo.