13 jul 2020

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Nuestro mundo es el mundo

Vamos muy mal

LEONARD BEARD

Vamos muy mal

Joan Tapia

El Congreso se enzarza en trifulcas políticas y afrontar la crisis del 2020 parece un asunto de menor relevancia

“Ertes: el Estado inicia la marcha atrás”. Ese era ayer el gran titular de la portada de 'Le Monde'. El texto explica que la reducción -de la que se excluye a hostelería y turismo- empieza el 1 de junio porque el Estado no tiene pulmón financiero para sostener los ertes y es preciso que las empresas reemprendan la actividad.

Bien, en España, los ertes se ha prorrogado ya hasta el 30 de junio por un acuerdo del Gobierno, la CEOE y los sindicatos. Pero lo de Francia indica que ningún Estado tiene fondos ilimitados y que -pese a la buena noticia del plan de recuperación de 750.000 millones de la UE- deberíamos estar ya preparando nuestra estrategia para los próximos meses: cómo financiar los ertes, el nuevo Ingreso Mínimo Vital y el Estado del bienestar, pese al fuerte descenso de los ingresos fiscales que causará la caída de la actividad.

Cuando baja la agresividad de la pandemia, nada hay más urgente que enfrentarnos a coexistir con un año en el que el PIB caerá un 9% y el desempleo superará el 20% (14% el 2010). Es la previsión del Gobierno y de los principales organismos internacionales.

Pues, no. Y otra vez no. El debate sigue inmerso en la absurda cláusula sobre “la derogación íntegra de la reforma laboral” pactada entre el Gobierno y Bildu que dinamitó el diálogo social. La derogación “íntegra” sería una barbaridad -pues también tuvo efectos positivos- y al final así lo admitió ayer Pedro Sánchez al decir de que se trataba de recuperar derechos laborales y de reconstruir consensos sociales. Vale.

Pero es triste que la justificación del Gobierno para el disparate solo haya sido el disparate al cubo del PP al votar contra la prórroga del estado de alarma, algo que se está viendo que ha funcionado bien.

Pero ayer saltamos de Bildu a Pérez de los Cobos, y a la exigencia de dimisión del ministro Marlaska. Que una juez de Madrid -de fuerte personalidad- abra en plena pandemia una causa que apunta a acusar al Gobierno de responsabilidad penal por la manifestación feminista del 8 de marzo y que haya imputado ya al delgado del Gobierno de Madrid, no parece muy razonable, pero… que un informe de la Guardia Civil parezca un escrito de acusación lleno de presunciones e inexactitudes es aún más chocante. Y es como mínimo desacertado que la reacción de Marlaska, ministro del Interior y antes juez conservador (parece que era bastante amigo de la jueza en cuestión) sea cesar ipso facto a Pérez de los Cobos, jefe de la Guardia Civil en Madrid. Cierto, Marlaska tiene facultades para hacerlo, pero ¿por qué tanta precipitación? La medida no ha caído bien en el cuerpo y dicen que eso es lo que ha acelerado el aumento salarial -prometido por el PP en 2018- y que todavía no se había consumado.

Y de pronto el cese de Pérez de los Cobos y la dimisión de Marlaska, exigida por el PP y Vox, se convierten en el gran asunto nacional. ¿La recuperación económica no tiene 'glamour'? Y no quiero hablar de Cayetana Alvárez de Toledo y el padre de Pablo Iglesias.

No, no vamos bien. Vamos muy mal.