DOS MIRADAS

No es la bandera

Sus estandartes huelen a muerto, pero el polvo que levantan a sus pies sí es peligroso

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Un coche pasea la bandera preconstitucional durante la manifestación convocada por Vox contra el Gobierno, el 23 de mayo en Málaga.

Un coche pasea la bandera preconstitucional durante la manifestación convocada por Vox contra el Gobierno, el 23 de mayo en Málaga. / REUTERS / JON NAZCA

Ni siquiera ese aguilucho que pasean como un Elvis resucitado. No es esa España que gritan con ánimo guerracivilista. Menos aún su mensaje a favor de la libertad. Tan falso. Tan canalla.  Nada de eso importa, porque todo es puro sidral. Polvos efervescentes para momentos de pesimismo. Sí, sus estandartes huelen a muerto. No resucitarán cadáveres ni regímenes que ni siquiera ellos querrían. Solo buscan la provocación.

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Pero el polvo que levantan sus pasos sí es peligroso. Ese que ataca a cualquiera que no se ajusta a su caricatura de machos bravíos… y caducos. Machos que afirman que sus "anticuerpos españoles derrotarán a los malditos virus chinos" y acaban ingresados en un hospital. Tan débiles como todos, tan racistas como ellos solos.

Sí, ese polvo es peligroso porque se expande por el aire. Y la agresión homófoba en su protesta en Barcelona o la sobreactuación del machismo o su negación de la violencia de género acaba filtrándose y ya son demasiados los que acusan al feminismo de radicalidad. También los que señalan al migrante. Se está alentando la violencia del fuerte. Y ahí sí está en juego la libertad.