28 oct 2020

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DOS MIRADAS

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, comparece ante los medios tras un Consejo de Ministros.

EUROPA PRESS / EDUARDO PARRA

No hace falta ser un analista informado para entender que la relación entre el Gobierno y la Guardia Civil es delicada

A alguien le interesa que el conflicto entre Fernando Grande-Marlaska y Diego Pérez de los Cobos sea también una confrontación entre el Gobierno y la Guardia Civil. Todos los que han fijado el punto de mira en el ministro del Interior no hablan de desavenencias personales o de falta de confianza, sino que se remiten al honor, que es lo peor que siempre puede pasar, y más ahora, en las circunstancias que vivimos.

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Es un "gesto de honor" la dimisión innecesaria y superflua del general Laurentino Ceña, el segundo del instituto armado, que, según sus subordinados, ha elegido la honra y no los barcos, un gesto con una gran prosopopeya patriótica. Y también ha elegido este camino el Partido Popular, que ha publicado un tuit explosivo, prácticamente golpista, absolutamente al margen del espíritu democrático y ciertamente muy inquietante. "Dale voz para que lo escuche Marlaska desde su casa", dicen, y adjuntan al mensaje un vídeo con el himno de la Guardia Civil y con acciones heroicas de sus miembros.

No hace falta ser un analista informado para entender que la situación es delicada. Salta a la vista. Hay maniobras de las que, hoy por hoy, no conocemos el alcance. Pero son maniobras orquestadas en la oscuridad.